El viaje de vuelta es bastante traumático, largo y aburridor. Sería genial un tiquete que fuera Buenos Aires - Medellín, que sólo tardaría 6 horas, pero no, el viaje son unas 16 horas.
Entonces todo comienza en donde uno está durmiendo, lastimosamente, los vuelos internaiconales largos no salen del Aeroparque, sino que de Ezeiza, que queda a una hora del centro de Buenos Aires y el taxi es carísimo. Lo que yo hice, es que contacté un remiso y él me recogió con otras personas que viajaban igual al aeropuerto. Éste me recogió a las 3:30 a.m. hora de Buenos Aires y llegamos cerca de las 4:30 a.m. a Ezeiza.
Ya en el aeropuerto toca esperar, ya que el vuelo no salía sino hasta las 8:30 a.m.; si es verdad que llegué una hora antes con el transporte que tomé, pero igual, ahí pagué 16 dólares, no los casi 40 que vale el taxi normal.
Del vuelo, éste fue en un Boing 767 operado por Lan Argentina. Muy coqueto el avión y el servicio abordo. Muy buena música y un tremendo desayuno, con fruta, galletas y un sandwich grande. El vuelo desde Ezeiza hasta Lima tarde casi 5 horas, es demasiado y es incómodo para los que no somos capaces de dormir en un avión.
De la escala en Lima, ésta fue demasiado corta, cerca de 40 minutos, afortunadamente. Sólo me dio tiempo de tomarme una cerveza e ir al baño para montarme en el avión. Ése fue el peor de todos. De entrada, me hicieron guardar la guitarra en bodega, porque según ellos el avión estaba muy lleno, pero cuando me monté había mucho espacio para poder guardar mi guitarra ahí; eso me explotó el genio.
Luego, a la hora del almuerzo, esos sinvergüenzas de Lan Perú dieron el almuerzo más miserable de todo el universo, una medialuna y ya. Ése fue el almuerzo, y con el malgenio que ya traía de la guitarra, estaba que comía y mataba del muerto, y para acabar de ajustar, un viaje de 3 horas de largo, sin entretenimiento abordo y con el celular súper mal de batería. Nada más que agregar.
La llegada a Colombia fue chévere, aunque extraña. De las maletas, tanto en Ezeiza como en Lima me dijeron que las tenía que pedir en Bogotá para hacer aduana, pero nunca llegaron. Pasaron como 30 minutos yo parado como una pelota esperando en la banda transportadora, para que alguien de Lan me dijera que éstas llegaban a Medellín. Bueno, zafé de hacer aduana, que es lo positivo.
Ya en Bogotá sólo estuve como 45 minutos y listo para Medallo. Ahora si lo bueno.
Ya en Medellín, pues les cuento que Lan me dañó mi maleta de mochilero, y según ellos, sólo me pueden ofrecer 35 dólares para arreglarla. Qué insulto, sobretodo porque estamos hablando de maletas de $300.000, pero bueno, qué se podía esperar de una aerolínea chilena. Por eso es mejor Avianca, que recuerdo que una vez también me dañó una maleta y ellos se ofrecieron y pagaron el arreglo, además de que me dieron una indemnización generosa. Pero ya está.
En total, estuve viajando casi 16 horas, es demasiado tiempo, pero bueno, llegar a casa y dormir en la cama propia no tiene precio :)
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