sábado, 29 de junio de 2013

Montevideo

Montevideo es una ciudad chica, pero no por ellos menos cosmopolita que sus pares latinoamericanos, de hecho, entre las que conozco, es la más ordenada, limpia y segura del continente.

Igual Montevideo es muy chico, sólo tiene unos 200 km cuadrados con cerca de 1.3 millones de habitantes, de hecho, todo Uruguay tiene unos 3.4 millones, menos que Medellín; particularmente, creo que el que haya tan poca gente hace que la ciudad sea encantadora. A continuación dejaré algunas cosas que quedaron después de 4 días en la capital oriental.

La llegada
A Montevideo se puede llegar por cielo, mar y tierra; propiamente, yo hice una llegada mixta: de Buenos Aires a Colonia en buque rápido (1 hora), una escala larga en Colonia para conocer la ciudad y luego bus hasta Montevideo (2 horas y media). Todo eso me valió 330 pesos argentinos (unos 41 dólares en el mercado negro; comparando con el bus Lima-Cuzco, casi la mitad).

Esto lo haces en una empresa que se llama Buquebus, y viajás en un bote del altísima calidad. La misma inmigración la hacés toda en Buenos Aires, es decir que allí mismo te sellan la salida de Argentina y la entrada a Uruguay. Sin líos.

Como ya lo dije, la duración es de una hora, y mientras estás en el barco, puedes disfrutar de un shopping en aguas internacionales, sin impuestos. Yo personalmente, dedique la hora a escribir una entrada a este blog, así quemo tiempos muertos.

Vista interna del Buquebus

Ya en Colonia, como ya hiciste inmigración, es muy fácil, sólo te falta la aduana y ésta es bastante tranquila. Ya acá me pasó la primera anécdota, salía de aduanas y había dado, qué se yo, 4 o 5 pasos, cuando alguien reconoce mi campera del DIM y me dice algo. En realidad no dijo cosas "buenas", porque al uruguayo éste le gustaba el Cali, pero siempre es lindo que alguien reconozca tu equipo de fútbol, cosa que en Perú nunca pasó.

La aclaración del porqué estaba con el abrigo del DIM es sencillo. Primero, cuando viajo, me pongo los 3 abrigos, me aguanto ese calor que hace, pero así libero espacio en la maleta. Segundo, en Baires me di cuenta que en un bolsillo del abrigo (campera, chaqueta, sudadera, chompa, buso, y quién sabe cuántos más sinónimos) me cabe la cámara de fotos. Desde eso es el abrigo favorito, porque así salgo más liviano a caminar, no tengo que salir con maleta; además es impermeable.

Retomando Colonia, bueno, mi escala era de cuatro horas, pero no duré más de 30 minutos ahí. Yo quería salir, pero brisaba, había una humedad tremenda, hacían 3°C y mucho viento. Además cargaba con la guitarra y 15 Kg de ropa limpia, tras caminar un kilómetro me mamé y me devolví. Luego me colé en un bus que no era el mío y salí para Montevideo.

Llegada a Montevideo, vía terrestre. 

A Montevideo llegás a la Terminal de Tres Cruces, muy céntrica y además con un centro comercial en ella. Aproveché allí, y la recomendación es ésa, saquen plata del banco allí (recuerden que en Baires no se puede, sino te cobran el dólar a 5.4 cuándo en la calle está en 8). Lo que me pasó es que saqué 2000 pesos uruguayos (unos 200.000 COP) y el verraco cajero me dio un billete de 2000, ¡el encarte! Bueno, el billete lo cambié comprando un CD de NTVG y listo, taxi para el hostel.

De repente, a menos que haya metro y sepás como llegar en metro al hostel, es mejor llegar en taxi. Ya después que aprendás cómo es la movida en los buses, te devolvés en bus.

El hostel
Era un lindo hostel, llamado Dolce Vita, con unos anfitriones muy buena onda, de hecho, llevaba 5 segundos de llegado y ya me estaban compartiendo mate. 

De las instalaciones, bueno, tenía una cocina muy bien equipada, un salón de juegos con billar, un living con DirecTV, donde pasé mucho tiempo viendo fútbol, y una terraza espectacular, perfectaara subir, tomarse unos vinos, tocar guitarra y escribir canciones, y en verano, debe ser tremendo hacer un asado allí.

De la ubicación, el hostel estaba como a 2 minutos a pie de la intendencia, estaba bien ubicado; lastimosamente, la recomendación que tenía para esta ciudad no tenía camas, pero la decisión fue buena.

Lo único malo por ahí, es que es difícil hacer amigos; podías sentarte y hablar un rato con alguien, pero de ahí a salir a comer y a tomar unas cervezas, no, imposible.

El fútbol
El día que llegué, jugaba la Celeste por semifinales de la Copa Confederaciones. La ciudad era una caos, era una fiesta. Todos con la camisa puesta, pantallas gigantes, las personas yéndose temprano del trabajo porque a las 4 había una cita con la pecosa.

El partido, lastimosamente lo ganó Brasil sobre la hora y el ánimo en Montevideo se fue a pique. Ya ésa noche casi nada abierto para comer. Bueno, así es una tusa futbolística, los entiendo completamente.

Algo del fútbol, es que en esta ciudad se jugó en el primer mundial, y es algo de lo cuál están muy orgullosos, y a nivel de clubes, hay dos muy representativos, Peñarol que no tiene estadio grande propio, pero toma como casa El Centenario, y Nacional que juega en el Gran Parque Central o en El Centenario, dependiendo del partido, si va a tener más de 25.000 hinchas. Les dejo un par de panorámicas de estos estadios.

Estadio Centenario

Estadio Gran Parque Central

La comida
Esta es deliciosa. El principal producto uruguayo es la carne bovina, de la cuál le exportan a Brasil y Argentina, pero estos se quedan con la mejor de todas. El resultado es carne deliciosa a bajos precios.

De la parrilla comí dos días, uno en un restaurante de unos 4 o 5 tenedores y me comí un ojo de bifé que estaba perfecto. El valor de todo, con servicio y la bebida fue de unos 450 pesos uruguayos, algo así como 45.000 COP, pero un plato así en Medellín no hubiera bajado de 80 o 90.000.

Ojo de bifé, con puré de papa y litro de cerveza. 

El segundo, un viernes en la noche, después de un día de mierda (no se me va a olvidar), salí a buscar donde comer y casi no encuentro. Bueno ciudad chica, todos los sitios estaban llenísimos, y ninguno tenía mesa para uno, o casi ninguno. Terminé pidiendo en un sitio muy chiquito, pero con una parrilla tremenda. Pedí un corte muy grueso que llamaban pulpón, y con el litro de cerveza pagué 280 pesos uruguayos. Barato.

Pulmón con papas fritas. 

Pero no todo en Montevideo es carne, de hecho, lo más típico acá se llama chivito, es un sandwich con pan francés, carne de res, jamón, queso, huevo, ensalada. Muy rico y barato, tal vez lo encuentren desde 60 pesos en un carro en la esquina, o a 120 pesos en un restaurante especializado en estos.

Chivito. 

La ciudad de las cuatro estaciones
La ciudad es muy plana, se puede caminar mucho, pero por Dios que es la ciudad más ventosa que he conocido (también estuve acá en verano y era igual); también es conocida como la ciudad de las cuatro estaciones. El porqué es muy sencillo, el clima varía mucho. Recuerdo que en verano, en el mismo día nos tocó tormenta, gris a 14°C, y dos horas después hacían 34°C. 

Ahora en invierno es igual, en la mañana harán unos 2-4 °C (sin contar viento y la humedad) y luego a las 2 p.m. harán unos 21°C, mientras no haya viento.

De la gente, esta es muy especial: como buena capital, cada quién está en su mundo, y no preocupándose por lo que hagan o no hagan los demás; también hay muchos con cara de europeos (así como los porteños), pero también hay gente morenita, algo que en Buenos Aires no se ve. La recomendación es claro, estar de gafas oscuras, y saber que las he dañado da piedra.

Otra cosa que tiene Montevideo, es que por su ubicación, puedes ver el amanecer y el atardecer, dependiendo de la época del año. A mi me tocó poder ver amaneceres y para los atardeceres había que ir hasta el puerto, pero no tuve tiempo.

En invierno, el sol sale a las 7:50 a.m., pero hay que llegar a la playa desde las 7 para poder disfrutarlo en su totalidad. Yo hice la brutalidad de no preguntar qué bus me llevaba de ida y vuelta, y terminé metiéndole 13 Km de caminada al cuerpo antes de la hora del desayuno; sumado al frío y viento, se hizo duro, pero el paisaje lo pagaba.

Postal del amanecer; las mejores fotos me las reservo ;)

Además de los amaneceres, la ciudad tiene varias playas. Yo, de coraje, metí dos deditos del pie al mar, para poder decir que en este paseo me bañé tanto en el caribe, como en el pacífico, como en el atlántico sur. Pero ya no más. El agua es muy fría, pero las playas son divinas, es pura arenita suave, perfecta para sentarse a tocar guitarra y tomarse unos mates.

Algo que me pareció extraño, es que para un país donde maría es legal, hay mucho paro, huelga y demás. Me tocó una tarde paro de transportes y no había un sólo omnibus en servicio en la ciudad. La razón es que con el uso de la tarjeta inteligente (como la cívica, sube, etc), ya los cobradores de los buses se están quedando sin laburo. Bueno, esas cosas pasan. Al menos no andan talando árboles para llamar "progreso".

Del transporte público, acá sólo hay buses, que sólo paran en los paraderos, valen 20 pesos (2.000 COP) y son súper eficientes. Aunque también podés caminar, los buses te ayudan, además, en internet entrás y decís a dónde vas y ahí te dice qué bus tomar.

También otro día me tocó una marcha de estudiantes, habían como 8 mil personas protestando algo. Lo particular es que habían estudiantes y profesores, de privadas y públicas; ahí de ocioso me metí en la marcha como 1 Km, mientras llegaba a donde quería llegar.

Finalmente, y para terminar, la ciudad tiene un centro histórico muy lindo, muy ordenado, y sobretodo, muy seguro. No lo caminé todo, porque ya tenía que irme para Punta del Este, pero es lindo de caminar.

Monumento a los judios muertos en el Holocausto

Playa en monumento al pueblo judio.

Playas y ramblas en Montevideo


Calles de Montevideo.

Intendencia de Montvideo.

Plazas de Montevideo.

Plazas de Montevideo

Ida a Punta del Este
En realidad, por motivos personales, no compré mi pasaje de bus con antelación, sólo sabía que valía 200 pesos y que salía de la estación. Así que llegué a la estación con mi maleta y guitarra y pasé por el mostrador. No tuve ni qué esperar, llegué a las 12:45 p.m., y me compré viaje para el de las 22:59 p.m., qué maravilla.

El bus, normal, se llama Copsa y tiene wifi. Creo que el camino tardará unas 2 horas y es desde el bus que hice esta entrada.

Buen pulso y buena mar.

miércoles, 26 de junio de 2013

La Buenos Aires gastronómica, de amigos y fiesta

La gastronomía en Buenos Aires no tiene calificativos, desde lo barato hasta lo caro, todo es delicioso; desde lo comprado en un carrito de panchos, hasta lo que se cocina, hasta el restaurante conocido, todo es de un sabor que hace considerar a la gula como algo del día a día.

A continuación, voy a hacer una pequeña descripción de algunas de las delicias gastronómicas con las que me he deleitado en los últimos días.

El chori
El chori, el choripán; la simpleza hecha sabor. Ésta no es nada más que un chorizo de carne vacuna argentina, asado en en una parrilla, partido en dos y servido en un trozo de pan francés y acompañado con chimichurri.

Choripán con Coca.

Los choris (y no confundir con un choripete, aunque también), se pueden encontrar en casi todas las esquinas de Buenos Aires, es tan versátil que se puede encontrar en un puestico de comida callejera, como en restaurantes. El de la foto me la comí en La Rural, un centro de convenciones ubicado en Plaza Italia. Me valió, con la Coca Cola unos 24 pesos y ni si quiera le puedo comparar en sabor con cualquier chori que me haya comido en Medellín; ya que éste es un 9, los que se ven en Medellín, cerca al Lleras, se llevarían un 5.5, máximo.

La milanesa
La milanesa es simplemente carne apanada, pero acá, ésta tiene mucha fuerza y también se encuentra en todos sitios. En Baires podés encontrar milanesas de res, pollo y pescado, aunque creo que las de res les quedan mejor (pero nunca probé las de pollo y pescado).

Milanesa de res con muzza; al fondo, milanesa de pollo con chedar.

Además, no te sirven la milanesa y ya, sino que hay muchos acompañantes y éste te lo ponen sobre tu almuerzo; es decir que si pedís una con muzzarella, te derriten un pedazo como de 200gr (sin hambre) sobre la carne, ¡es delicioso!

Dependiendo del sitio, una milanesa puede valer 15 pesos, en la calle, en un carrito de panchos, o unos 60-80 dependiendo de lo elegante que pueda llegar a ser el restaurante.

Pizza y comida italiana
Para nadie es un secreto que la mitad de los porteños, que la mitad de los argentinos, son de ascendencia italiana; y si no lo sabían, no les voy a pedir a que se sienten a ver fútbol, pero si miren las formaciones de los equipos de acá y van a ver la cantidad de apellidos italianos que hay.

Ésta gran influencia italiana ha llevado a que en Buenos Aires se encuentre comida italiana en cada esquina, y que la calidad de ésta sea espectacular, ya que combina la base italiana y la mezcla con muchos elementos argentinos; acá es donde la gula empieza a aparecer, y recuerdo que en mi última visita a Baires, subí como 7 u 8 kilos en 12 días.

Pizza con vino. Menú para 2, con un costo de 35 pesos.

Una recomendación que no deben desaprovechar, es ir a cualquier pizzería, todas son buenas, todas son deliciosas, todas hacen dejar a Olivia (el último sitio de moda para pizza en Medellín) como una pizza maluca. No soy experto en cocina, pero acá las pizzas llevan ya la cantidad de orégano y pimienta perfecta, además de otro aderezo que no he logrado identificar (y fijo ése es la clave).

Finalmente, recuerden acompañar la pizza con vino, creo que los vinos valen casi como las gaseosas; el de la foto era un Cabernet Sauvignon mendozino, y en su botella de 1.25 litros, el valor era de 20 pesos.

Los alfajores
Todos conocemos los alfajores, y los de acá son deliciosos. No sé, hay quizá unas 20 marcas distintas (sin exagerar). Yo alcancé a probar 4 o 5, pero finalmente me casé con una marca, la de la foto; ¡es delicioso, tiene como chips de chocolate!

Alfajor pepitos

El mate
El mate no es para todos. Yo recuerdo que lo probé en el 2006 y tomé hasta que boté la bombilla (el pitillo, sorbete, pajilla, popote; como le entiendan). Para tomar un mate se necesita el mate que es el tarrito, la bombilla que es con lo que tomás, la yerba mate y un termo para almacenar agua caliente.

Mate.


Lo lindo del mate es como éste une a la gente; no es que todos los amigos lleven su mate a una reunión, sino que hay un sólo mate y alguien que lo prepara, y luego, todos van tomando, mientras que el cebador va agregando agua caliente cada vez que sea necesario.

Entonces, uno ve gente tomando mate en la oficina, en la cabina de radio, en los parques, en casi todos lados. A mi personalmente, me gusta el sabor y la sensación que da éste, además no puedo negar que el mate me ayudó durante un par de resacas que tuve en Buenos Aires.

Los asados
Es tal vez la máxima tradición argentina, y por lo que más son reconocidos gastronómicamente a lo largo de todo el mundo. 

No hay mucho que explicar de un asado, así que sólo les compartiré un par de fotos. Para añadir, acá son muy baratos, además de que la carne es deliciosa; además la carne te la venden ya en cortes gruesos, lo cuál facilita a que los jugos y sabores de la misma se conserven, bien sea en un asado tradicional, al carbón, o hasta en alguna carne que se cocina para el almuerzo.

Asado.

Cocina en casa.

En una tarde cualquiera
Igual se almuerza tarde en Buenos Aires, pero como se cena tarde también, siempre hay espacio para comer algo en la tarde.

En la foto, fue en un café típico de Baires, sólo que no pedí café. Me hice mi tarde tomándome una cerveza servida tan elegantemente (como Champagne) a pesar de los 7°C que hacían afuera, que me sentí hasta mal de no tener con quién compartirla en ese momento. Además de la bebida, pedí una media luna de jamón y queso y una ensalada de frutas. 

Una tarde en un café, sin tomar café.

Lo triste si fue la ensalada; bueno, el menú decía que era con frutas de la temporada y eso fue lo que llegó; eran como 3 manzanas y dos pedacitos de naranja, algo de kiwi, y ya. No importó, mi cuerpo pedía fruta y ésta supo a gloria.

Siga la vaca
Éste es un restaurante muy conocido en las riveras del río de la plata. El porqué es muy sencillo, es un restaurante tipo "todo lo que puedas comer", y considerando que es sobre parrillas y comida argentina, hasta para los flaquitos es una experiencia que lleva a comer como un marrano. Les relataré como me fue allí.

Antes que todo, el restaurante ha crecido tanto, que ya hay 5 sedes, 4 en Baires y 1 en Miami. Yo fui a una en Baires, ubicada en la Costanera, aunque la principal es en pleno Puerto Madero. En internet averiguan los precios, ya que varían si es de almuerzo o cena, y del día de la semana (es más barato en hora de almuerzo, de lunes a jueves). Por todo lo que comí, yo pagué 155 pesos, 105 de la comida y 50 de dos botellas de un excelente tempranillo mendozino; sin embargo, los 105 pesos incluyen jarra de gaseosa o de cerveza.

Para mi, fue como almorzar tres veces el mismo día, todo un Max Power, acostumbrando dos o tres almuerzos XD.

El primer almuerzo, fue uno muy típico mío, un poquitico de carne blanca, mucha ensalada y quesos. Hay barra libre de ensaladas y quesos, y para mi, que no me comía una ensalada desde Medellín, por allá el 4 o 5 de junio, fue delirante :D

Primer almuerzo, una típico mío en tamaño y variedad.

El segundo almuerzo ya si fue exagerado, pero delicioso. Ya para éste si me olvidé la barra de quesos y ensaladas y fui directamente a la parrilla. Allí pedí una porción de costillas de cerdo (como 8), otra de costillas de res (a las que llaman asado y me dieron como 4), un chorizo y unos 150 gr vacío (sobrebarriga a la parrilla).

Segundo almuerzo.

Ya después de tanta comida, y de un par de vinos para digerir (por eso preferí el vino y no alguna bebida con gas), fui por mi tercer almuerzo. El tercero era un pedazo como de 200gr de Colita de cuadríl y otro chorizo. Qué montón, a lo bien.

Tercer almuerzo. Juro que no había comido tanto en mi vida.

Y bueno, después de tanta comida, hay postre. Dios, yo que nunca como postre y comí postre: un delicioso helado con mermelada y almendras.

El postre

Bueno, ya después de ese almuerzo quedé liquidado. No por nada el día anterior no había cenado, esa mañana no había desayunado, y no cené esa noche ni desayuné la siguiente; recién me volvió a dar hambre y poca a las 4 de la tarde del día siguiente, 24 horas después del helado. Qué exageración.

El fútbol y cerveza
A la Argentina la mueve el fútbol, eso no es un secreto para nadie, y desde que Cristina volvió el fútbol público en el 2010, es más notable la importancia de este deporte para la nación; claro, hay que justificar la gran cantidad de impuestos que se están gastando para poner el fútbol en la tele pública y no en hospitales y escuelas.

Fútbol y cerveza con amigos

Entonces, antes del 2010, cuando el fútbol iba exclusivamente por cable ,y con decodificador, la gente se reunía en bares y restaurantes para ver los partidos. Ahora, como todo va por la tele pública, la gente se reúne, pero desde sus casas a ver los interminables domingos de fútbol de primera, arrancando por lo general sobre las 3 de la tarde y terminando a las 11:30 p.m.

La fiesta
La fiesta es fuerte en Buenos Aires. Lo normal es ir a un bar a la previa, o en una casa. La previa dura hasta las 2 de la mañana; bueno, normalmente en Medellín vamos hasta esa hora.

Ya a las 2, y estando algo borracho, todos salen para las discos, llamadas bolis o boliches. Yo alcancé a ir a varios, a tres en estos días. Las primeras dos veces fui a uno en Palermo, en el cual la primera ves que entré no pasé tan bien, porque entré sobrio, porque una cerveza valía 40 pesos y porque la gente con la que iba se puso a pelear y terminé como mediando una pelea de una pareja y sus escenas de celos y volviéndome a hostel temprano, tipo 4. De los bolis hay que agregar que si bien en la Argentina está prohibido fumar en los espacios cerrados, en estos sitios está permitido. Cuando uno va, sabe que va a salir oliendo a cenicero; también hay otra anécdota de este día, pero me la reservo para amigos, no públicamente.

La segunda vez si fue mejor, fue un viernes y la previa la hice en un bar donde todo el tiempo pusieron el último DVD de Soda Stereo, enterito, las más de 30 canciones; luego sonó No Te Va Gustar (NTVG), que también me encanta. Ya así salí con los oídos limpios y los ánimos altos para salir a bailar al boli. Volví al mismo boli de la noche anterior, pero esta vez fui solo. Allí cuando entré, al rato conocí una niña, rubia flaquita de ojos miel, que tenía cierto aire a alguien que ya conocía de Medellín (se llamaba Bárbara, creo, o eso me dijo); ya con ella bailé varias canciones y nos tomamos un par de cervezas y un tequila, pero de repente, no me sentía bien en esa situación y me fui del boli.

El tercer boli fue distinto. Éste no fue en Palermo, sino más bien cerca al Obelisco. A éste fui con los amigos que estudian periodismo con mi amigo Juancho y éramos pasias, costeños y argentinas. Creo que llegamos a un boli de medio/bajo perfil. Lo digo por la gente y la música; en los anteriores la música era más variada y los costos de todo eran altos: la entrada valía 80 pesos y una cerveza valía 40 pesos, 30 el shot de tequila. En este, la entrada nos valió sólo 85 pesos y era canilla libre. De la gente, en la otra había más gente linda, y en éste, los únicos lindos éramos nosotros XD.

Del último boli, hay varias anécdotas. La primera es que me sacaron tarjeta amarilla; como en los bolis hace tanto calor, yo me quité mi abrigo y ése día llevaba una camiseta del Porto, la de Jackson. Bueno, me dijeron que me abrigara de nuevo o que me sacaban del boli, jaja. De la barra libre, bueno la aprovechamos. Yo personalmente me tomé unos 22 o 23 fernets, además de que en la previa me había tomado 1.2 litros de vino. Fue una excelente fiesta que terminó a las 7 a.m.

Jaja, y cómo olvidar la música de este boli. Todo era cumbia villera; en los anteriores había salsa, Rock, electrónica, reggaeton, muy variados y para todos los gustos. Mientras que en este eran canciones de Boca, cumbia villera, y hasta volvían cumbia villera a canciones de Soda Stereo y JBalvin. Jajaja. Bien extraño el boli.


Fernet con coca, trago de fiesta en la Argentina.

Ya hablando de bares y no de bolis, Buenos Aires tiene demasiados, muy chéveres, y también fui a varios, con todo tipo de personas. Recuerdo que un día salí con unas españolas del hostel a uno como a 15 cuadras; era un bar en el cuál cuando llegamos había alguien tocando en vivo, mezclando música electrónica un tanto lounge y luego en el bar nos pusieron Rock y Rock en Español, lo típico, Beatles, Stones, Oasis, Calamaro, Soda, Eagles, el Flaco, ... , muy buena música y buena compañía hasta cerca de las 4 a.m., un plan relajado de tomar mojitos, cerveza y hablar.

También fui a otro par de bares el día del pub crowl. Ése día iba con gente que conocí ahí mismo y empezamos a hablar, pero yo no hablé mucho con los del hostel (casi todos hablaban portuñol), sino con la gente del bar. Los bares, su música, de todo mi agrado, más Rock y Rock en Español, NTVG, Blink, Nirvana, Cuarteto de Nos, Fito, The Strokes, ...

Por los bares, si me sentí a gusto con la vida nocturna, ambientes calmados, con música en un nivel de ruido que te deja hablar, el tipo de música que me gusta a mi, y de los precios, uno no se puede quejar. El litro de cerveza oscila entre los 30-35 pesos, y un coctel entre los 25-30 pesos. Perfecto. Los bolis son un tanto extraños, además que yo nunca fui de ir a discos. Igual pasa uno bien, perono es que sea el mejor plan de todos.

lunes, 24 de junio de 2013

E transporte público en Buenos Aires

Recuerdo de la última vez que vine, que el transporte público de Buenos Aires era de lo más completo que había visto: habían buses 24 horas, subte, trenes de cercanías; además, todo muy barato.

Sin embargo, en esos días me parecía in poco complejo, ya que en los buses, que valían unos 80 centavos, no había nadie cobrando la entrada. Uno simplemente echaba las monedas y se subía en el bus y si no tenías cambio, no te podías subir en el bus.

Tengo entendido que hasta hace muy poco todo fue así, e incluso fue peor porque hace poco tiempo hubo una escasez de monedas y por lo de dice la gente en la calle, era bastante caótico. Afortunadamente, hace poco el gobierno sacó una tarjeta que integra todo el transporte público, tarjeta llamada Sube.

Con esta tarjeta, que se puede cargar en cualquiera de las estaciones de subte, se puede montar en subte, cobrando 2.5 pesos, en bus, cobrando 1.6 pesos, además de que sirve para montar en los trenes de cercanías y hasta en los buses que comunican las ciudades dentro de las provincias (recordemos que el tren a la plata vale 2.85 y el bus 15 pesos).

Tarjeta Sube: monedas, billetes y tickets, integrados en una sola tarjeta. 

Para los que están en Medellín, la Subte es como una Cívica completa, porque también sirve para montar en bus. Además de todo esto, le quita a uno el estorbo de tener que ir sacando monedas o la misma billetera para pagar, sólo es pasar la tarjeta y ya está. Además, si no tienes saldo, uno se puede endeudar hasta 10 pesos para poder llegar a la casa; creo que la Megatarjeta, de Pereira, tiene la misma modalidad.

Mi recomendación, es que apenas lleguen a Buenos Aires saquen la tarjeta, es muy barata, apenas vale 15 pesos y la sacan con el pasaporte y es de entrega inmediata. La sacan en muchos sitios,myo la saqué en un Oca, que es un sitio para mandar correos.

viernes, 21 de junio de 2013

Tren al sur, tren a La Plata

Para quienes no estén muy familiarizados con la geografía de la provincia de Buenos Aires (el fútbol ayuda a entenderla, y mucho), La Plata es una pequeña ciudad a unos 60 Km al sur de Buenos Aires.

Para llegar a ésta hay básicamente dos maneras, en tren o en vehículo (bus, carro, etc.); para la ida en esta ocasión nos fuimos en tren, un tren medio calentón, pero barato.

¿Por qué medio calentón? Por la ruta. El tren se va toda la ruta al sur y pasa por Avellaneda, Sarandí, Quilmes y muchos pueblos medio pobres, de hecho, yo ya conocía Avellaneda y me sentía como en los barrios calientes de Bello, y sólo puedo decirles que Avellaneda era más frío de todos.

Entonces todo ese trayecto de tren te vale 2.85 pesos, menos que 1.000 COP (por más de 60 Km y unos 90 minutos de viaje). Lo caliente es que gente de todo tipo se sube y se baja al tren y siempre se montan personas que dan miedo, en especial cuando cargás un iPhone en el bolsillo, una cámara más cara que el iPhone. La solución es fácil, hacerse el malo, todo el viaje de manos cruzadas y de gafas oscuras. No aparentar nada ni sacar nada de valor.

Ya la llegada a La Plata si es linda; La Plata es una cuidad chica muy linda muy tranquila. Ésta, prácticamente es una ciudad dormitorio de la gente que trabaja en Baires o está llena de estudiantes, ya que allí está la Universidad Nacional de La Plata, una de las mejores del continente y que cuenta con más de 120.000 estudiantes.

Llegada a La Plata (Foto: Juancho Serrano)

Algo que se puede decir de La Plata, es que ésta es muy tranquila. No vive en el vértigo que vive Buenos Aires, es más silenciosa, menos ruidosa, más limpia que Buenos Aires. Esto hay a personas que les gusta, a otras que no tanto, pero siempre cae bien salir unas horas del vértigo, donde a nadie le importás nada.

Pero extrañamente, La Plata, así sea tranquila no es para nada lo que uno llamaría un "moridero", la ciudad tiene su vida, sus eventos, hasta su mística. ¿Y cómo que mística? Bueno, dicen que la ciudad está llena de símbolos masones, y en verdad uno cree que si es así.

Antes que todo, tal vez lo que más recuerde la gente de La Plata es su catedral, una catedral impresionante, grande, imponente, la cuál está ubicada en el casi centro geográfico de la ciudad, ciudad que vista desde arriba forma un cuadrado perfecto, con centro en la plaza donde está la municipalidad y la catedral.

Catedral de La Plata.

Centro geográfico de la ciudad.


Plaza central.

Pero como se ve lo de la masonería. Bueno, la gente lo dice, además en la plaza central se pueden encontrar cuatro guardianas, una por cada estación. Además de las vestimentas de estas guardianas, bastante provocativas y salidas de tono para guardar una catedral, mirándolas detalladamente, se puede ver como le hacen gestos a la iglesia. En la foto está la guardiana en ropa de otoño y sin foto, detrás de ésta hay un arquero, con su arco y flecha (no uno de fútbol) que le está apuntando directo hacia el altar de la catedral. 

"Otoño"

Además la ciudad en su estructura es bien extraña, cada 6 cuadras hay una rotonda y un parque en cada una de éstas. Yo no soy el más experto en la masonería, pero igual, cuando le dicen a uno que algo es masón, a uno le queda la duda; además siempre se siente esa mística extraña, como algo extrasensorial que lo hace sentir a uno que en realidad si es así.

Plaza Italia en La Plata

La Plata de noche.

Dejando afuera la masonería, no vaya a ser que me vayan a mandar silenciar, otra de las cosas bonitas que tiene La Plata es "el bosque", como a las afueras de la ciudad. El sitio es un bosque y enclavado a éste, hay un estadio de 25.000 personas, apodado cariñosamente "el bosque". Lo lindo, es el ambiente brumoso y húmedo que se siente en el sector, además que está lleno de museos y otras facultades de la universidad.


El brumoso bosque.

Además de esto, claro que habían parrilladas en el bosque y fue precisamente allí donde almorzamos, y fue como debe hacerse en La Argentina. La tarde la pasamos entre tres colombianos, dos de ellos residentes de Argentina y yo, que soy turista en una ciudad que visito por segunda vez. El menú fue entonces dos choris, un asado (costilla de res) y un vacío. Comida de reyes. Les dejo las fotos para que se antojen.

Asado, costilla de res a la parrilla.

Vacío; debe llamarse así porque quita el vacío del estómago.


Ya finalmente la noche terminó tomando cerveza y entre amigos. En la última foto, estábamos Laura, Felipe Suazo, novio de Laura y un chileno rebuena onda, no todos son como los de migración, Juancho y yo. Una noche chévere en buena compañía.

Amigos.

Y de la devuelta, un bus va de La Plata a Buenos Aires por 15 pesos y tarda unos 45 minutos, dejándote o en la estación de Retiro, o sobre la 9 de julio, en un punto donde se te haga cómodo. No dejen de visitar La Plata cuando vengan a Baires, tanto es así, que es mi segunda vez acá y siempre lo recomiendo.





jueves, 20 de junio de 2013

Buenos Aires y su 'parte' cultural

Antes que todo, y como lo dice el título, es una parte cultural (más que todo musical) nada más.

Bueno, el post lo escribo un Día de la Bandera acá en la Argentina, es un día feriado, pero no distinto de un domingo cualquiera, al menos en su parte cultural.

Ya lo había dicho antes, y sino lo repito, en Buenos Aires la parte cultural es muy alta, y no es cultura que la gente sea fría en la calle, o que te empujen en el metro o que haya basura en las calles; es cultura la sensibilidad de la gente de la ciudad con el arte, en cualquiera de sus manifestaciones.

Recordando como arte a la música, cine, pintura, escultura, teatro, literatura, danza, fotografía y arquitectura, ¡acá se ven todas por igual, y por igual son apreciadas!

Particularmente, en esta entrada me voy a centrar en unas pocas, pero sin antes mencionar como se encuentran las otras fácil de ver en la ciudad:
- Escultura: en Baires hay decenas o quizás centenares de plazas, y en cada plaza siempre hay una escultura a alguien importante. De las plazas me parece chévere decir que me parece lindo el uso que se le dan a éstas: siempre hay parejitas en su idilio, niños jugando, amigos tomando mate, viejitos leyendo; contrataste con las plazas y parques en Medellín, vilmente colonizados por neas haciendo barritas y fumando marihuana de 6 a.m. a 12 a.m.
- Arquitectura: vasta ver cualquier calle de Buenos Aires (incluso hasta en el barrio de la Boca), todo tiene una arquitectura muy cuidada, es más, hasta en las zonas modernas todo es muy de acorde a ciertos parámetros que se parecen a las calles de París, Madrid o Londres (¿Renacentista? No sé el nombre, pero si me lo dan quedo recontento)
- Teatro: hay cientos de compañías de teatro y decenas de teatros con obras todos los días. Espero poder ir a uno durante mi estadía.
- Danza: se ve mucha danza, no sólo en los semáforos, sino también en teatros. Y obvio, en danza está el Tango. Cuando puedan, vayan a un Show de Tango; acá me ofrecen uno en 280 pesos o menos, pero no sé si alcance a ir esta vez.
- Pintura: museos y museos y museos. Ni viviendo acá 6 meses, creo que se alcanza a conocer todos los museos, todas las salas, todas las presentaciones.
- Cine: domingos y feriados, hay cine arte al aire libre. Llegué tarde y no me quedé más de 5 minutos, pero se puede ver en la agenda cultural los horarios y lugares. Además, recuerdo una película ambientada en Baires que ganó el Oscar en el 2010, "El secreto de sus ojos". Muy recomendada.

Fotografía
Casualmente, estaba caminando por el barrio de La Recoleta y entré al Centro Cultural. Allí me encontré una presentación de fotografías de los años de Lennon en New York (los 70s hasta el 8 de diciembre de 1980). Muy bonito, ya que recogía fotos, historias y un par de documentales de Lennon de su época de líder de una revolución pro-paz y sus problemas con Richard Nixon por lo mismo.

Réplica a escala real del mismo que hay en New York.

La experiencia acá fue muy chévere; no sé si sea algo que vaya a hacer gira, pero ojalá alguien del MAMM de Medellín pensara en traer la exhibición. En total te tardás de 15 minutos a dos horas, dependiendo de qué tanto te guste Lennon. Igual, lo repetiría mil veces, acá, en Medellín, en Liverpool o New York.

"Woman is the nigger of the world"


John Lennon.

Música
En entradas anteriores había hablado (creo) de la alta calidad de los músicos, incluso en el subte. Hoy, cerca a recoleta conocí otro montón más, es impresionante.

Voy a distinguir dos clases entonces. Una clase era que estaba enmarcada en un festival de música gratuito llamado "Festival Ciudad Emergente", donde habían muy buenas bandas, incluso la publicidad decía algo similar a volvete el primer fan de las nuevas bandas.


Escenario, en pleno Centro Cultural de Recoleta.

El escenario de la banda era en una de las zonas más exclusivas de la ciudad y el sonido y escenografía eran espectaculares. En verdad estaba muy bien montado y preparado y no tiene comparación con nada que se haga en Colombia, ni el Altavoz ni el Rock al Parque. Hay mucho que aprender, y es por alguna razón que los mayores exponentes del Rock en español vienen de esta ciudad.

Leyendo algo del festival, incluso muchas de las bandas llegaron a ganar su participación después de concursos y eliminatorias. Por eso la calidad de las bandas era genial, de verdad no sonaban como amateur en ningún momento. 

Finalmente, y así sonaran bandas jóvenes, se veía la pasión del público en los recitales. Alcancé a grabar un video, pero incluso en la foto se alcanza a ver una bandera. La reflexión es algo que siempre había dicho: "En Buenos Aires se vive el fútbol con la misma pasión con que se vive el Rock".

Banda en vivo: Destrozada Formalidad.

La otra parte de la música, si era la música de siempre, no la del recital organizado. De ésta voy a hablar de dos que me encontré cerca a recoleta. La primera era un grupo de Jazz súper profesional, con bronces, banjo, contrabajo y violín. Un sonido espectacular.

Grupo de Jazz en Recoleta.

Bronces calentando el parque.

Es verdaderamente extraño estar en contacto con tanto talento musical, pero más gratificante aún, ver la recepción de la gente. En los 10 o 15 minutos que estuve oyendo a estos grandes músicos, lograron reunir unos 500 pesos. A nadie le importaba sacar y darles billetes de 10 o de 20 pesos, era una calidad tal, que la recepción del público así lo pago.

La otra parte de la música, estaba en otro sector de Recoleta, un músico con personalidad, pero con mucha calidad.

Músico de calle, con guitarra y amplificadores.

El músico éste, a veces se cantaba sus canciones propias, las cuales no eran malas, pero gran parte de su repertorio estaba centrado en canciones de cantautores y grupos porteños como Calamaro, Soda, Charly, el Flaco, la Bersuit, Fito (Rosarino), etc. Un repertorio completo, en el que además le pedía al público qué otra canción tocar.

Un parque en Recoleta con música en vivo.

El sitio donde éste cantaba estaba en la parte inferior de una parque, formando un anfiteatro natural, así que se sentía un ambiente muy chévere: el músico cantando canciones populares mientras el público corea las canciones, acompañados por un mate y algo de comer.

Finalmente, todo este ambiente cultural no se ve afectado por el clima, no hacías más de 6°C, pero eso no evitaba que uno se sentara sobre el césped del parque y disfrutara de la soleada tarde. Ésa es Buenos Ares, ésa es su gente.