Igual Montevideo es muy chico, sólo tiene unos 200 km cuadrados con cerca de 1.3 millones de habitantes, de hecho, todo Uruguay tiene unos 3.4 millones, menos que Medellín; particularmente, creo que el que haya tan poca gente hace que la ciudad sea encantadora. A continuación dejaré algunas cosas que quedaron después de 4 días en la capital oriental.
La llegada
A Montevideo se puede llegar por cielo, mar y tierra; propiamente, yo hice una llegada mixta: de Buenos Aires a Colonia en buque rápido (1 hora), una escala larga en Colonia para conocer la ciudad y luego bus hasta Montevideo (2 horas y media). Todo eso me valió 330 pesos argentinos (unos 41 dólares en el mercado negro; comparando con el bus Lima-Cuzco, casi la mitad).
Esto lo haces en una empresa que se llama Buquebus, y viajás en un bote del altísima calidad. La misma inmigración la hacés toda en Buenos Aires, es decir que allí mismo te sellan la salida de Argentina y la entrada a Uruguay. Sin líos.
Como ya lo dije, la duración es de una hora, y mientras estás en el barco, puedes disfrutar de un shopping en aguas internacionales, sin impuestos. Yo personalmente, dedique la hora a escribir una entrada a este blog, así quemo tiempos muertos.
Ya en Colonia, como ya hiciste inmigración, es muy fácil, sólo te falta la aduana y ésta es bastante tranquila. Ya acá me pasó la primera anécdota, salía de aduanas y había dado, qué se yo, 4 o 5 pasos, cuando alguien reconoce mi campera del DIM y me dice algo. En realidad no dijo cosas "buenas", porque al uruguayo éste le gustaba el Cali, pero siempre es lindo que alguien reconozca tu equipo de fútbol, cosa que en Perú nunca pasó.
La aclaración del porqué estaba con el abrigo del DIM es sencillo. Primero, cuando viajo, me pongo los 3 abrigos, me aguanto ese calor que hace, pero así libero espacio en la maleta. Segundo, en Baires me di cuenta que en un bolsillo del abrigo (campera, chaqueta, sudadera, chompa, buso, y quién sabe cuántos más sinónimos) me cabe la cámara de fotos. Desde eso es el abrigo favorito, porque así salgo más liviano a caminar, no tengo que salir con maleta; además es impermeable.
Retomando Colonia, bueno, mi escala era de cuatro horas, pero no duré más de 30 minutos ahí. Yo quería salir, pero brisaba, había una humedad tremenda, hacían 3°C y mucho viento. Además cargaba con la guitarra y 15 Kg de ropa limpia, tras caminar un kilómetro me mamé y me devolví. Luego me colé en un bus que no era el mío y salí para Montevideo.
A Montevideo llegás a la Terminal de Tres Cruces, muy céntrica y además con un centro comercial en ella. Aproveché allí, y la recomendación es ésa, saquen plata del banco allí (recuerden que en Baires no se puede, sino te cobran el dólar a 5.4 cuándo en la calle está en 8). Lo que me pasó es que saqué 2000 pesos uruguayos (unos 200.000 COP) y el verraco cajero me dio un billete de 2000, ¡el encarte! Bueno, el billete lo cambié comprando un CD de NTVG y listo, taxi para el hostel.
De repente, a menos que haya metro y sepás como llegar en metro al hostel, es mejor llegar en taxi. Ya después que aprendás cómo es la movida en los buses, te devolvés en bus.
El hostel
Era un lindo hostel, llamado Dolce Vita, con unos anfitriones muy buena onda, de hecho, llevaba 5 segundos de llegado y ya me estaban compartiendo mate.
De las instalaciones, bueno, tenía una cocina muy bien equipada, un salón de juegos con billar, un living con DirecTV, donde pasé mucho tiempo viendo fútbol, y una terraza espectacular, perfectaara subir, tomarse unos vinos, tocar guitarra y escribir canciones, y en verano, debe ser tremendo hacer un asado allí.
De la ubicación, el hostel estaba como a 2 minutos a pie de la intendencia, estaba bien ubicado; lastimosamente, la recomendación que tenía para esta ciudad no tenía camas, pero la decisión fue buena.
Lo único malo por ahí, es que es difícil hacer amigos; podías sentarte y hablar un rato con alguien, pero de ahí a salir a comer y a tomar unas cervezas, no, imposible.
El fútbol
El día que llegué, jugaba la Celeste por semifinales de la Copa Confederaciones. La ciudad era una caos, era una fiesta. Todos con la camisa puesta, pantallas gigantes, las personas yéndose temprano del trabajo porque a las 4 había una cita con la pecosa.
El partido, lastimosamente lo ganó Brasil sobre la hora y el ánimo en Montevideo se fue a pique. Ya ésa noche casi nada abierto para comer. Bueno, así es una tusa futbolística, los entiendo completamente.
Algo del fútbol, es que en esta ciudad se jugó en el primer mundial, y es algo de lo cuál están muy orgullosos, y a nivel de clubes, hay dos muy representativos, Peñarol que no tiene estadio grande propio, pero toma como casa El Centenario, y Nacional que juega en el Gran Parque Central o en El Centenario, dependiendo del partido, si va a tener más de 25.000 hinchas. Les dejo un par de panorámicas de estos estadios.
La comida
Esta es deliciosa. El principal producto uruguayo es la carne bovina, de la cuál le exportan a Brasil y Argentina, pero estos se quedan con la mejor de todas. El resultado es carne deliciosa a bajos precios.
De la parrilla comí dos días, uno en un restaurante de unos 4 o 5 tenedores y me comí un ojo de bifé que estaba perfecto. El valor de todo, con servicio y la bebida fue de unos 450 pesos uruguayos, algo así como 45.000 COP, pero un plato así en Medellín no hubiera bajado de 80 o 90.000.
El segundo, un viernes en la noche, después de un día de mierda (no se me va a olvidar), salí a buscar donde comer y casi no encuentro. Bueno ciudad chica, todos los sitios estaban llenísimos, y ninguno tenía mesa para uno, o casi ninguno. Terminé pidiendo en un sitio muy chiquito, pero con una parrilla tremenda. Pedí un corte muy grueso que llamaban pulpón, y con el litro de cerveza pagué 280 pesos uruguayos. Barato.
Pero no todo en Montevideo es carne, de hecho, lo más típico acá se llama chivito, es un sandwich con pan francés, carne de res, jamón, queso, huevo, ensalada. Muy rico y barato, tal vez lo encuentren desde 60 pesos en un carro en la esquina, o a 120 pesos en un restaurante especializado en estos.
La ciudad de las cuatro estaciones
La ciudad es muy plana, se puede caminar mucho, pero por Dios que es la ciudad más ventosa que he conocido (también estuve acá en verano y era igual); también es conocida como la ciudad de las cuatro estaciones. El porqué es muy sencillo, el clima varía mucho. Recuerdo que en verano, en el mismo día nos tocó tormenta, gris a 14°C, y dos horas después hacían 34°C.
Ahora en invierno es igual, en la mañana harán unos 2-4 °C (sin contar viento y la humedad) y luego a las 2 p.m. harán unos 21°C, mientras no haya viento.
De la gente, esta es muy especial: como buena capital, cada quién está en su mundo, y no preocupándose por lo que hagan o no hagan los demás; también hay muchos con cara de europeos (así como los porteños), pero también hay gente morenita, algo que en Buenos Aires no se ve. La recomendación es claro, estar de gafas oscuras, y saber que las he dañado da piedra.
Otra cosa que tiene Montevideo, es que por su ubicación, puedes ver el amanecer y el atardecer, dependiendo de la época del año. A mi me tocó poder ver amaneceres y para los atardeceres había que ir hasta el puerto, pero no tuve tiempo.
En invierno, el sol sale a las 7:50 a.m., pero hay que llegar a la playa desde las 7 para poder disfrutarlo en su totalidad. Yo hice la brutalidad de no preguntar qué bus me llevaba de ida y vuelta, y terminé metiéndole 13 Km de caminada al cuerpo antes de la hora del desayuno; sumado al frío y viento, se hizo duro, pero el paisaje lo pagaba.
Además de los amaneceres, la ciudad tiene varias playas. Yo, de coraje, metí dos deditos del pie al mar, para poder decir que en este paseo me bañé tanto en el caribe, como en el pacífico, como en el atlántico sur. Pero ya no más. El agua es muy fría, pero las playas son divinas, es pura arenita suave, perfecta para sentarse a tocar guitarra y tomarse unos mates.
Algo que me pareció extraño, es que para un país donde maría es legal, hay mucho paro, huelga y demás. Me tocó una tarde paro de transportes y no había un sólo omnibus en servicio en la ciudad. La razón es que con el uso de la tarjeta inteligente (como la cívica, sube, etc), ya los cobradores de los buses se están quedando sin laburo. Bueno, esas cosas pasan. Al menos no andan talando árboles para llamar "progreso".
Del transporte público, acá sólo hay buses, que sólo paran en los paraderos, valen 20 pesos (2.000 COP) y son súper eficientes. Aunque también podés caminar, los buses te ayudan, además, en internet entrás y decís a dónde vas y ahí te dice qué bus tomar.
También otro día me tocó una marcha de estudiantes, habían como 8 mil personas protestando algo. Lo particular es que habían estudiantes y profesores, de privadas y públicas; ahí de ocioso me metí en la marcha como 1 Km, mientras llegaba a donde quería llegar.
Finalmente, y para terminar, la ciudad tiene un centro histórico muy lindo, muy ordenado, y sobretodo, muy seguro. No lo caminé todo, porque ya tenía que irme para Punta del Este, pero es lindo de caminar.
Monumento a los judios muertos en el Holocausto
Ida a Punta del Este
En realidad, por motivos personales, no compré mi pasaje de bus con antelación, sólo sabía que valía 200 pesos y que salía de la estación. Así que llegué a la estación con mi maleta y guitarra y pasé por el mostrador. No tuve ni qué esperar, llegué a las 12:45 p.m., y me compré viaje para el de las 22:59 p.m., qué maravilla.
El bus, normal, se llama Copsa y tiene wifi. Creo que el camino tardará unas 2 horas y es desde el bus que hice esta entrada.
Buen pulso y buena mar.

















































