sábado, 13 de julio de 2013

Buenos Aires - Medellín

El viaje de vuelta es bastante traumático, largo y aburridor. Sería genial un tiquete que fuera Buenos Aires - Medellín, que sólo tardaría 6 horas, pero no, el viaje son unas 16 horas.

Entonces todo comienza en donde uno está durmiendo, lastimosamente, los vuelos internaiconales largos no salen del Aeroparque, sino que de Ezeiza, que queda a una hora del centro de Buenos Aires y el taxi es carísimo. Lo que yo hice, es que contacté un remiso y él me recogió con otras personas que viajaban igual al aeropuerto. Éste me recogió a las 3:30 a.m. hora de Buenos Aires y llegamos cerca de las 4:30 a.m. a Ezeiza.

Ya en el aeropuerto toca esperar, ya que el vuelo no salía sino hasta las 8:30 a.m.; si es verdad que llegué una hora antes con el transporte que tomé, pero igual, ahí pagué 16 dólares, no los casi 40 que vale el taxi normal.

Del vuelo, éste fue en un Boing 767 operado por Lan Argentina. Muy coqueto el avión y el servicio abordo. Muy buena música y un tremendo desayuno, con fruta, galletas y un sandwich grande. El  vuelo desde Ezeiza hasta Lima tarde casi 5 horas, es demasiado y es incómodo para los que no somos capaces de dormir en un avión.

De la escala en Lima, ésta fue demasiado corta, cerca de 40 minutos, afortunadamente. Sólo me dio tiempo de tomarme una cerveza e ir al baño para montarme en el avión. Ése fue el peor de todos. De entrada, me hicieron guardar la guitarra en bodega, porque según ellos el avión estaba muy lleno, pero cuando me monté había mucho espacio para poder guardar mi guitarra ahí; eso me explotó el genio.

Luego, a la hora del almuerzo, esos sinvergüenzas de Lan Perú dieron el almuerzo más miserable de todo el universo, una medialuna y ya. Ése fue el almuerzo, y con el malgenio que ya traía de la guitarra, estaba que comía y mataba del muerto, y para acabar de ajustar, un viaje de 3 horas de largo, sin entretenimiento abordo y con el celular súper mal de batería. Nada más que agregar.

La llegada a Colombia fue chévere, aunque extraña. De las maletas, tanto en Ezeiza como en Lima me dijeron que las tenía que pedir en Bogotá para hacer aduana, pero nunca llegaron. Pasaron como 30 minutos yo parado como una pelota esperando en la banda transportadora, para que alguien de Lan me dijera que éstas llegaban a Medellín. Bueno, zafé de hacer aduana, que es lo positivo.

Ya en Bogotá sólo estuve como 45 minutos y listo para Medallo. Ahora si lo bueno.

Ya en Medellín, pues les cuento que Lan me dañó mi maleta de mochilero, y según ellos, sólo me pueden ofrecer 35 dólares para arreglarla. Qué insulto, sobretodo porque estamos hablando de maletas de $300.000, pero bueno, qué se podía esperar de una aerolínea chilena. Por eso es mejor Avianca, que recuerdo que una vez también me dañó una maleta y ellos se ofrecieron y pagaron el arreglo, además de que me dieron una indemnización generosa. Pero ya está.

En total, estuve viajando casi 16 horas, es demasiado tiempo, pero bueno, llegar a casa y dormir en la cama propia no tiene precio :)

jueves, 11 de julio de 2013

La Buenos Aires caótica

Mi última semana en Buenos Aires fue bastante caótica en todos los sentidos, y no lo digo por el tener que caminar 7 Km después de una noche de fiesta por no tener dinero en efectivo, sino por todo lo que ocurrió en la semana del 9 de julio.

La semana laboral comenzó entonces con un paro de transportes, el cuál incluyó muchas vías principales cerradas además de que los transportadores de valores no trabajaron. Hasta el jueves no había dinero para retirar de los cajeros, calculen el caos.

Además, en el paro también estuvieron sumados quiénes recogían las basuras, entonces la cantidad de basura que había en las calles el lunes era tremenda, y con martes como día feriado, la situación no se normalizó hasta el miércoles; todo un banquete para los perros que abrieron todas las bolsas que estaban apiladas en cada esquina.

Otro caos que me tocó, tal vez el más grave, el día miércoles en la noche, tipo 7 p.m. no estaba funcionando el subte. ¿Por qué? En realidad nunca supe, no salió nada en la tele ni en la prensa, pero la verdad es que la línea D estaba cerrada y por lo que escuché en la calle, alguien había muerto en ella. Vaya uno a saber, si era verdad o hasta qué punto llega la censura.

Y como no había subte, los buses estaban colapsados. Personas que se colaban "por la puerta de atrás" para recortar el tiempo de espera a un bus con cupo; yo no me colé, pero si esperé casi 30 minutos en Plaza Italia para que pasara un bus en el cuál me pudiera montar. 

(Paréntesis: no sé si lo mencioné cuando hablé del transporte público porteño, pero este es subsidiado en gran parte por el estado, por eso el subte vale apenas 2.5 pesos, cuando el costo estimado sería al rededor de 7.5 pesos; los buses y trenes también están subsidiados por el estado. Cierro paréntesis)

Conectado o no, me tocó ver una manifestación sobre Callao a la altura de Marcelo Alvear a las 8 de la noche, rara hora para que haya gente, en medio de una lluvia, cerrando calles y manifestándose.

Otras cosas, no de esta semana. De mis fotos, seguramente verán que no hay muchas de la Avenida 9 de Julio. No es que haya olvidado, sino que no lo deseé. Lo que pasa en la calle más ancha del mundo, es que están construyendo un metrobus que va por toda la 9 de Julio, con el fin de sacar los buses de la avenida. No sé como vaya a terminar la obra, si funcione o no, pero ahora es bastante caótico, con taladros hidráulicos, obreros, bueno, todo lo que tienen las obras civiles.

Y paralelamente, en el centro están tumbado todo porque la idea de Macri es dejar el centro peatonal. Ahora mismo es un caos, pero en un futuro seguramente se va a ver espectacular; lo que creo es que tantas obras civiles a tan pocos pasos, como lo que es la 9 de Julio y el centro, hacen que sea incómodo, tanto para el porteño como para el turista. 

Igual, todo hace parte de la campaña política de Macri, cambiando a Buenos Aires y que seguramente, todo sea el plan para lanzarse a la presidencia el próximo año. Creo que si tiene que pasar algo porque si hay muchas cosas que los Kirchner y sus 11 años arriba le han hecho al país; pero ya está, no voy a hablar de política.

Para acabar, así caótica es que me gusta la ciudad; con sus problemas, siempre moviéndose adelante, y el que no se mueva con ella, es arrollado. Escribo esto mientras llega mi taxi para ir hacia Ezeiza y volver a Medellín.

No es un "adieu" para la Ciudad de la Furia, es un hasta luego y prometo que no serán 2362 amaneceres para que nos volvamos a ver. Hasta siempre.

miércoles, 10 de julio de 2013

El maravilloso Zoo de Luján

Luján es un pueblo del Gran Buenos Aires, a unos 70 Km de Capital Federal y que tiene uno de los zoológicos más mágicos en toda América. Ya les cuento el porqué. 

Antes de seguir, es polémico y se encuentran muchas posiciones de ética, moral, dignidad o muchas cosas más. Es verdad que tal vez los animales estén un poco drogados, pero si así son juguetones, ronronean y los miman todo el día, no sé qué tan no justificable sea lo que pasa en Luján; al menos, yo que soy declarado amante de los gatos, es un lugar genial. 

Entonces, para llegar hay varias maneras, como en todo: la play y la guerrerita. La play es muy fácil, vas a una agencia y pagás unos 700-800 pesos y ellos recogen en tu hotel, te llevan al zoo y te vuelven a llevar al hotel de vuelta. Ésta tiene una variante y es si se van a la calle Florida y por ahí lo negocian y pueden conseguirlo a unos 550 pesos. 

La guerrerita, que fue la que hice, es naturalmente más barata, les sale en 181.5 pesos, discriminada así: 150 pesos de la entrada al zoo, 15.75 pesos de colectivo de ida y otros 15.75 de vuelta. 

A mi en realidad me salió un poco más costosa, porque de pelota me bajé en un pueblo llamado Moreno, a mitad de camino, pensando que ya había llegado y me había pasado; en realidad me había quedado dormido y vi el bus tan vacío que me bajé apenas vi una ciudad. 

Del bus, o colectivo, éste, el 57, lo toman en todo Palermo en Baires, ahí en Plaza Italia, al lado de La Rural. Recuerden que deben tener la Sube, sino les vale el doble el viaje. 

Ya del zoo como tal, la entrada es sencilla, uno se baja del bus en la parada y camina como 100 metros. Luego paga y entra al zoo. La primera impresión ea súper chévere, porque está lleno de patos y llamas por ahí caminando a sópp centímetros tuyos. 

Pavo Real

"El baño de pato"

De las atracciones más geniales del zoo, son básicamente cuatro: los tigres blancos, los tigres, leones y leones bebés; las primeras tres para mayores de 16 y la última para todas las edades. Y naturalmente, la atracción es entrar a la jaula de estos grandes gatitos, acariciarlos, cargarlos y sacarse fotos con ellos, ¡la putería!

Tigre blanco haciendo lo favorito de un gato, dormir.

Tigre blanco durmiendo

Tigre de 12 meses

Tgres y la reina de la selva, la leona.

Además de los tigres y leones, también hay camellos, pumas, chivos, burros, guacamayas, pumas y simios. No sé si a estos lo dejen entrar a uno, pero cuando fui estaba cerrado el acceso al público. 

Ola ke ase

Un dromedario

Guacamayas

Y los que uno si puede entrar, tengan en cuenta que las filas son largas. Para los leones bebés tardé casi 100 minutos de fila, pero los valía. 

En el zoo, además de los animales, obvio que hay comida; les resumo los precios: choripán 25 pesos, cerveza 18 pesos, asado 45 pesos, y el tenedor libre con bebida 150 pesos. Ya se imaginaran bajo mi presupuesto y estómago, cuál he pedido. 

Ya para terminar, el zoo ea muy lindo, o al menos la experiencia es muy linda; acariciar un gato de 300 kilos es chévere, y tampoco me daba miedo. Podía ser un león medio engalochado, pero es león y ellos te pueden atacar, y de hecho muchos entran a las jaulas con mucho miedo. Pues yo no, si entraba tranquilo y los acariciaba sin miedo; me dan más miedo los perros. 

martes, 9 de julio de 2013

Aerolíneas Argentina, el jet privado

A mi salida de Puerto Iguazú, seleccioné un avión para devolverme a Buenos Aires. Creo que ya había escrito que el bus vale como 200 dólares y tarda como 18 horas, y el avión vale 250 dólares y tarda 90 minutos. Ustedes escogerán, pero yo si voy por el avión.

Y en lo que se relaciona a viajar en avión, lo primero que hay que mencionar es el aeropuerto. El aeropuerto es un moridero y lejos de todo. Queda a 25 dólares o 130 pesos desde la ciudad, y adentro no hay nada. O casi nada: hay dos tiendas vendiendo souvenirs y una cafetería con precios más altas que los boliches de Buenos Aires (cerveza, 36 horas).

Además de todo, yo llegué como dos horas antes de mi vuelo al aeropuerto y no tuve literalmente nada qué hacer, sin embargo aproveché mi tiempo. Durante ese tiempo me dediqué a tocar guitarra y por ahí me inspiré y hasta escribí una canción, medio peye, pero una canción; todo, esperando en la sal desierta de espera, porque el aeropuerto apenas tiene 16 vuelos al día.

Finalmente, la espera no fue tan larga, ya que el vuelo salía en teoría a las 8:50 p.m., pero al vuelo lo adelantaron y despegamos a las 8:30 p.m. (8:15 cerraron las puertas). 

En mi vida me había pasado que adelantaran un vuelo, pero no se puede poner uno bravo. E realidad lo adelantaron porque para un avión con capacidad como para 100-120 personas, sólo viajábamos 5 pasajeros; embarcados todos, despegados todos.

El avión era un Embraer y era operado por Aerolíneas Argentinas. Para mi, después de Avianca, la segunda mejor aerolínea en que he viajado. El servicio muy atento, buen entretenimiento con música y videos, y dos revistas de interés general, con temas de música, video, viajes, fútbol, etc.

Ya para terminar, lo mejor de todo el viaje fue que el avión no aterrizó en Ezeiza, que es a 1 hora y 400 pesos de Buenos Aires, sino que aterrizó en el Aeroparque, en toda la costanera, en toda la ciudad. El acercamiento es por toda la ciudad, sobrevolando el norte de Buenos Aires y viendo una postal impresionante de toda la unidad deportiva de alojará los juegos olímpicos de la juventud del 2018: estadio de atletismo para 66.000 personas, estadio de baloncesto, volley y la piscina olímpica techada más grande del continente.

Y lo mejor de todo, es que está a un bus de 1.60 pesos de cualquier lado de la ciudad, a 10 minutos de Palermo y 20 de Recoleta. Un ahorro tremendo de tiempo, dinero y apenas perfecto para un sábado de fiesta en una Buenos Aires que me recibió con 15°C y me invitó a una fiesta hasta las 8 a.m.

Como decía una canción que conocí en el viaje, de un grupo llamado Tan Biónica: ¡Qué noche mágica ciudad de Buenos Aires!

lunes, 8 de julio de 2013

La triple frontera

Alguna vez en la vida yo ya había cruzado algunas fronteras a pie, entre éstas, la Colombia - Ecuador y la Perú - Chile. La primera tenía una característica y era que la distancia entre las dos ciudades era medio larga, tocaba tomar taxi para ir de Ipiales a la frontera y de la frontera a Tulcán. Además de esto, la gente era hasta medio parecida físicamente, pero el hablado ya era distinto; y la moneda era única, en Colombia sólo pesos y en Ecuador sólo dólares.

La Perú - Chile si era bien distinta. La distancia de Tacna a la frontera era como de 40 Km y de ésta a Arica era de unos 3 Km. En ambas la gente si era bien distinta, uno hasta en el extremo sur de Perú los ve a todos muy parecidos, con su hablado peruano, pero en la inmigración chilena, ya todos eran distinto, y hablando igualito al estereotipo del hablado chileno que todos conocemos. 

Pero esta triple frontera es demasiado particular. Las tres ciudades son vecinas, de un puente a otro, de área urbana de una a área urbana. La verdad es difícil de explicar, pero lo intentaré.

La frontera es netamente natural, Argentina se separa de Brasil por el río iguazú, y a Paraguay la separa de todo el río Paraná, que hacia al norte lo separa de Brasil y al sur de Argentina; y en un punto, el río Iguazú se vuelve un afluente del río Paraná, construyendo una triple frontera y alimentando con tanta agua al Paraná, que éste se vuelve una autopista al mar del pueblo guaraní.

Eso era en lo geográfico, donde se pueden conectar ideas y se ven similitudes, pero sólo hasta ahí, las diferencias entre una y otra es impresionante, indescriptible. A continuación les contaré un poco de mi experiencia en la triple frontera.

Como ya les había contado, yo me quedé a dormir en en lado brasileño, porque el hostel se veía cómo, la piscina, o lo que sea. Bueno, entonces mi plan del día, de ése día, era ir a Paraguay un ratico, para luego ir a la represa y en la noche salir para la Argentina.

Entonces, de Foz do Iguaçu, esta en ocasiones se parece a un Miami. Todo es muy grande, muy bonito, muy organizado; pero todo está lejos. Que todo esté lejos no es un problema, pero allá todos tienen medio de transporte propio, entonces el transporte público es caro y de baja frecuencia.

Retomando a mi plan del día, primero tenía que ir a sacar plata hasta la estación de buses, que quedaba a unos 2 Km del hostel, a la cual tocaba ir a pie, porque ningún bus servía. Tras los 2 Km caminando en el invierno de Foz, unos 27°C . Ya en la Rodoviaria me pasó el primer malgenio del día: entre cuatro cajeros que ahí habían, ninguno servía. Bueno, luego fui a buscar un bus para ir a Paraguay, o que me dejara cerca a la frontera. Bueno, estos pasaban cada hora, si, un bus urbano que sólo pasa cada hora.

Como no iba a esperar una hora, y mi urgencia era buscar un banco, decidí ir hasta Paraguay a pie. Pésima decisión. Después de caminar mucho, logré pillar wifi y mirar en Google Maps cuánto faltaba: faltaban 7 Km, Dios.

Y caminé y caminé hasta que llegué a Paraguay, les comparto una foto del puente de la amistad, quién es el que conecta a Brasil con Paraguay. La foto fue únicamente posible gracias a la caminada, o trotada. Una linda mañana de deporte en Brasil


Puente de la amistad.

Entonces, finalmente unas de las cosas que uno ve en Brasil. Bueno, todos hablan portugués, no español, no inglés. Todos son bonitos, tanto así que entrás a una tienda y quién te atiende fácilmente en Medellín sería modelo (y los manes también son pintas). Se ve que hay mucha plata, aunque ya les había contado que el país es mucho más desigual que Colombia, pero al menos en Foz no se ve tanta miseria, porque eso siempre lo bajonea a uno.

Con lo que tiene que ver con el paso fronterizo, es lo más extraño del universo. Nadie te está fiscalizando si hacés las inmigraciones o no, de hecho, casi todo el mundo entra y sale de los países sin decirle nada a nadie. Si lo van a hacer, tengan cuidado, porque si los atrapan, la multa es de 100 dólares, pero tienen que estar muy demalas. 

Llegada al puente desde el lado brasileño.

Y yo como no me quería arriesgar, si me puse de pato a hacer las inmigraciones y así perder como 30 minutos cada vez que crucé el puente. Pero bueno, ésa fue mi decisión y ése es mi consejo, mejor hagan las inmigraciones.

Del cruce del puente en si, es muy lindo, hace demasiado viento y es largo, unos 500 metros. Cruzando se puede ver una isla en el río y es lo que les comparto en las fotos.

Cruce peatonal del puente

Isla sobre el río Paraná, a la altura del puente de la amistad.

Ya de Paraguay, todo es muy distinto. La gente es de rasgos muy indios, se nota demasiado la influencia de los indios guaraníes. Ya la gente habla paraguayo, así medio haciendo pucheros, o así me ha parecido a mi como hablan ellos. En post anteriores les comenté qué tal eran las cosas en Paraguay, por si quieren leer más del país.

De Paraguay, me impresionó mucho que era en país con más monedas activas a la vez, o al menos en la frontera: reciben guaraníes, pesos argentinos, reales, dólares y euros. Distinto a las otras fronteras, dónde sólo sirve la moneda local y el dólar.

Puente de la amistad, cruzando de Paraguay a Brasil.

Ya cuando estuve de vuelta en Brasil, ni de coñas que iba a caminar otros 10 kilómetros hasta el hostel, así que me fui transporte público; cómo no habían buses y los taxis eran tan caros, tocó el popular mototaxi. Una experiencia chévere, además perfecta para ese calor que hacía.

Mototaxi en las rutas de Brasil. 

Ya finalmente, para ir a Argentina, contraté un taxi local que me llevó a la frontera. El peor error del paseo, el taxi me dejó tirado en la frontera y ahí me tocó a mi, con 20 Kg en la espalda hacer la inmigración, aduana y caminar 3.9 kilómetros hasta la aduana argentina. Gran putísima vida.

Pero hay que verle el lado bueno, crucé a pie, caminé lo que no había caminado con tantos kilos en la espalda, sudé como 2 litros y vi el atardecer, uno de los más lindos de todo el paseo.

Cruce del río de iguazú.


Cruce del rio Iguazú, con el jaramillo de fondo.

Ya en la Argentina, otra vez el cambio cultural. De repente, y a menos de 15 Km del puente de la amistad, otra cultura, otro tipo de gente, con rasgos más finos, hablando un castellano rioplatense (el voseo, el che, y la doble ele que suena "sh").

Reflexiones
Me impresiona mucho que en la triple frontera, se sienta tanto apogeo por la patria, que todos se sientn orgullosos de su país. Es más, en las tres ciudades entran emisoras de radio de los tres país, y sin embargo, todos hablan el idioma de su país, con la cultura de su país, y más impresionante aún, con el físico de su país.

Esto me impresiona, porque Colombia no tiene nada de eso; de hecho, ni físicamente, ni con cultura, ni en el hablado hay similitudes entre nosotros. Paisas, rolos, caleños, costeños, santanderianos, llaneros, los del pacífico, los del sur, los de las selvas, no nos parecemos en nada. Eso fue lo que más me marcó de la visita de la triple frontera. Adieu!





Paraguay

En realidad es un post corto, que ni siquiera debería llamarse Paraguay, sino "2 horas en Ciudad del Este" pero igual, vale la pena un post breve.

Paraguay.

Ciudad del Este es una ciudad de 100 kilómetros cuadrados y como 300.000 habitantes, más o menos un Envigado, muy chico.

La ciudad como si tiene un fuerte altísimo en una cosa sencilla: compras. Allá se va a comprar y punto final. Todo es barato, es como ir al hueco un 23 de diciembre, pero como 10 veces más grande, 10 veces más lleno de gente y 3 veces más barato.

Mercado en la calle en Ciudad del Este. 

De compras en Ciudad del Este. 

De lo que fui a hacer allá, en realidad quería el sello en el pasaporte, comer algo y sacar dólares para poder entrar a Argentina tranquilo. Pero me contagié de tantas ventas en las calles y compré unas gafas de sol Ray Ban chinas que me valieron 5 dólares y un reloj G-Shock que me valió 5 dólares también. 

Finalmente, un comentario que valía toda la visita a Paraguay, la relación de estos con colombianos. No estoy seguro, pero es como si en la escuela les enseñaran a todos a idolatrar al pueblo del Sagrado Corazón de Jesús.

Con las cuatro o cinco personas con las que hablé y me preguntaron de donde era (incluido en McDonalds), al decirles que era colombiano, me miraban a los ojos y decían "gracias, hermano". De verdad, conmovedor que por ser colombiano te quieran tanto, cuando hace pocas semanas, por ser colombiano me había sentido tan terrible. Vayan a Paraguay y punto.

Nota al pie: No me gustó el tereré y en los 2 o 3 Km que caminé en la ciudad, no vi casi comida local, mucho chino, pollo a la brasa o chorizo, por eso terminé en McDonalds,

sábado, 6 de julio de 2013

Cataratas del Iguazú

Las cataratas del Iguazú son un lugar espectacular, de esos que uno tiene que visitar antes de morir. No importa la edad, se disfruta a cualquier edad y prácticamente bajo cualquier presupuesto.
 
Entrada al parque del lado argentino.

Las cataratas tienen accesos desde dos países distintos, ya que el río Iguazú sirve de límite entre Brasil y la Argentina, y ambos parques naturales tienen sus atractivos y beneficios.

Carretera que lleva al parque de las cataratas del Iguazú.

Yo en realidad no supe porque escogí el lado argentino, ya que me hospedaba en el lado brasilero del río, y la entrada era más cara. Desde donde estaba, el tour al lado brasilero costaba 65 reales y 35 de transporte, y el argentino 80 reales y 50 de transporte (la entrada eran 170 pesos, pero no podía comprarla yo, no la incluía en tour). Igual, del lado argentino, muchas cosas son más baratas, tal como el barco que te lleva bajo las cataratas y las bebidas. Además yo llevaba el dólar azul que hacía todo más barato aún.

Dos cervezas, 25 pesos desde el lado argentino (unos 6.000 COP en un parque turístico)

El parque en si es demasiado bonito, podés tomar el tren, o meterte en un sendero por si preferís caminar. Algo que vi y me encantó en el parque argentino, hay un Sheraton, hotel cinco estrellas. El hotel a pocos pasos de las cataratas. Ahí está para cuándo seamos ricos y extravagantes :)

Entonces, uno llega al parque, hay un pequeño museo en la entrada, unas tiendas para comprar los souvenirs (yo compré un sombrero como por 65 pesos) y ya. También está el sitio donde podés comprar los tours, que básicamente son dos: tour completo, safari en la selva y barco e telleva bajos las cataras que vale 380 pesos argentinos, o para los presupuestos bajos, el bote que simplemente te lleva bajo las cataratas que vale 180 pesos (42.000 COP). 

"Al carajo todo, yo me quiero meter al río; qué calor"

Ya después de que uno haya agendado qué atracciones va a conocer adicionales en el parque, llega a la estación de tren. Acá tenés dos opciones, pasás por un sendero verde de 650 metros, o tomás un tren. Yo en ambas situaciones, de salida y vuelta, me fui por el sendero, pero es porque es muy lindo, aunque a pesar, era duro.

Unas recomendaciones, recuerden el protector solar, repelente porque hay mucho zancudo (aunque a mi no me picaron, normal), sombrero y agua. Y agua, y agua. La verdad el clima es agresivo. Yo estuve en invierno y hacían 28-30°C, y eso que era "en invierno". En verano la situación es otra, porque el calor sube hasta 50°C.

Si es mi consejo, vayan en invierno porque en verano debe ser insoportable, sin embargo en invierno, el río está muy crecido y quizá una de las atracciones más espectaculares, la garganta del diablo, que es ver las caídas de las cataratas desde arriba, están cerradas. En verano esto no pasa, pero ya está, ustedes sabrán qué tan tolerantes son al calor.

Ya el circuito en las cataratas se divide en dos en el lado argentino. Uno superior y otro inferior. A mi me gustó más el superior, pero los dos tienen sus encantos. En el superior estás casi a nivel de donde están las cataratas, y tras una caminata de unos 10 minutos, llegás a ver todo el poder de las cataras. 

Además de todo, no es que solamente podés ver la catarata del iguazú desde un costado, sino que también pasa uno por varias cataras "menores", ahí si desde encima. Les comparto algunas de las fotos de lo que pueden ver desde el lado superior.

Cataratas del Iguazú

Cataratas del Iguazú

Cataratas del Iguazú

Cataratas del Iguazú

Cataratas del Iguazú

Ya cuando uno sale del del circuito superior, pasa por más restaurantes donde ya se encuentra uno con una colonia de peluditos muy lindos. El nombre me lo dijeron, pero lo olvidé. Eso si, no los vayan a alimentar, porque sino se vuelven ladrones de comida, y qué rabia que un mamífero le robe a uno la pizza.




Finalmente, ya en el lado inferior hay varios miradores, muchas escalas, demasido humedad, y altas posibilidades de resbalar y caer. Es medio peligroso caminar por el lado inferior, así que eviten tacones, chanclas, etc. Yo estaba con mis zapatillas Nike y casi resbalo varias veces, pero seguro que si iba con los Converse, me hubiera caído fijo.



Cataratas del Iguazú

Cataratas del Iguazú

Ya finalmente, en el lado inferior es donde pueden tomar el bote que los lleva bajo las cataras. Naturalmente no tengo fotos, yo no iba a arriesgar a dañar ninguna cámara. Tampoco tan idiota, torpe si, pero idiota no.

Para esta atracción, vayan preparados. Yo llevaba mi carpa de Shamú (muchos la conocen, se burlan; no importa, es la mejor) y un montón de bolsas ziploc para la cámara, celular, pasaporte y billetera. Igual, te prestan una bolsa "especial" para meter tus cosas, pero nunca está mal proteger de más ciertas pertenencias. 

Del paseo, este dura como 15 de los minutos más fríos y emocionantes de todo el paseo. El agua es helada, y te llevan bajo las cataratas como cinco o seis veces, se disfruta mucho y lejos, son los mejores paisajes que se ven en el parque. Así como para añadir, en el bote iban unos japoneses que llevaban una cámara resistente al agua. Los envidié mucho.

Para finalizar. Es muy bonito, vale la pena y se repitiría muchas veces. Por cierto, no me arrepiento de haber llegado y salido de Iguazú en avión.






jueves, 4 de julio de 2013

Deacanso

Post corto. 

Les dejo un saludo desde Foz do Iguaçu. Acá es "invierno", aunque el invierno acá está entre 16 y 28°C. Me dicen que en verano sube hasta 50°C, así que la época para venir es ahora. 

Estoy en hostel llamado "Klein Hostel". Muy recomendado, además de que te recogen en el aeropuerto, hay ésta tremenda piscina que ya usé, hay buena música, Nirvana, Queen, Beatles; todo acompañado con cerveza local, ya que hay una nevera para comprar; no toca salir a un sitio a comprar, ¡qué maravilla!

Además vi por ahí un PS3, como para pasar la noche de puro relax, sino jugando billar o hablando con más turistas. 

Lea dejo mi postal a este momento, tomando pola en la piscina, con ganas de otras cosas XD


Últimos aportes de Porto Alegre y llegada a Foz do Iguazú

Nunca hablé del hostel, bueno, éste se llama Rock n' Hostel, a unos 5 minutos a pie de la estación de buses, y si llegan en avión, también a 5 minutos de la estación del tren que está en la estación de buses. Es súper fácil de llegar al hostel, no necesitan taxi, además está muy bien ubicado, porque está a sólo 5 minutos caminando del centro histórico de la ciudad, que es el centro y es donde está lo bonito de Porto Alegre, además de la fiesta.

Tiquete del Trensurb

Estación del tren.

El hostel está entonces en un edificio, no todo el edificio, sino que adaptaron un apartamento del mismo para que el hostel. Éste tiene lo necesario, dos baños con agua caliente, cocina, un living con Sky (acá DirecTV se llama Sky, de hecho, Sky compró a DTV hace muchos años, pero por marketing conservó el nombre de DTV en muchos países) y una señora súper amable que habla portuñol.

De la ciudad, cuando vengan acá, procuren que les toque un fin de semana. Dicen que la vida nocturna es chévere y medio bohemia, y con la cantidad de almacenes musicales que logré ver en las calles (como 30, gigantescos todos), de la cantidad de gente con piercings y tattoos, no me cabe duda que sea hasta una ciudad musical y prendida, pero en la noche. También, vengan acompañados, no es un tipo de ciudad en la que un turista solitario, que no hable el idioma, se sienta cómodo. El porqué es sencillo, a donde vas hay gente acompañada y mirando medio raro a quién va solo, casi nada de personas por ahí caminando en la calle o tomando algo en un pub, nada por el estilo. Me llevo la impresión que a los gaúchos no les gusta andar solos y siempre están acompañados, distinto a esas ciudades donde todos son importaculistas, donde a nadie le importás y les vale 3 pesos si estás acompañado o solo, y no por eso vas a ser juzgados.

Vista aérea de Porto Alegre.


Igual, la gente acá es demasiado amable. Traten de venir, ojalá sabiendo expresándose en el idioma local, para que disfruten, y ojalá un fin de semana y que les toque un partido de fútbol de cualquiera de los dos equipos.

Qé tal la publicidad, con los dos equipos. A ver cuándo en Colombia hacen algo así.


De la ida a las cataratas, hay dos maneras. Una es en bus, que vale como 110 dólares y tarda como 19 horas. La otra, la que hice, fue en avión que pagué 150 dólares por un tiquete comprado 10 días antes del viaje, relativamente tarde; creo que si lo compran con tiempo, sale a lo mismo que el bus.

Bueno, el avión hace una escala como de 1 hora en el aeropuerto de São Paulo que está al lado de Interlagos; de saber eso, hubiera hecho una escala de varias horas. De los aeropuertos, imposible encontrar wifi gratis en Porto Alegre. Horrible, el wifi en los aeropuertos debería ser público y de calidad.

Linda vista para un aeropuerto sin wifi gratis.


De los aviones, viajé en una aerolínea llamada TAN, el primer avión era un Airbus A320, y así no lo crean, más estrecho que uno de Viva Colombia, y eso que ésta no es aerolínea lowcost, de hecho, es la filial de LAN en Brasil.

Algo raro, a mi hasta en Satena en Colombia me había tocado el capitán con su inglés de Open English hablando cosas; no señor, acá no, todo en portugués. Hubiera jurado que por reglamento internacional todo tenía que estar siempre en inglés, pero al parecer no, eso, o que los gaúchos son tan independistas que ni inglés hablan en los aviones.

La comida del avión era toda coqueta, servida como una cajita feliz, en una bolsa de piñata, miren no mas la foto.
Refrigerio en trayecto Porto Alegre - São Paulo.

São Paulo
La llegada fue muy tranquila, el vuelo aterrizó y tenía una escala corta, como de 50 minutos. Gran parte de eso, se me fue pillando wifi gratis, pero no pude y me tocó pagar por uno 9 reales (9.000 COP). Era necesario, ya que tenía que gestionar el transporte del aeropuerto al hostel.

De São Paulo, jhmmm, ésta es la ciudad. Nada de Medellín, Rosario, Buenos Aires, Madrid, Milano, Estocolmo, Berlin, etc, etc. Ésta es la ciudad con las mujeres más lindas del mundo, sólo estuve poco, pero, mama mia!. No añadiré nada más, pero ojalá a Colombia le toque como sede del mundial esta ciudad.

De la ciudad, ésta es gigantezca. Con razón tiene 18 millones de habitantes, les comparto unas fotos desde el cielo.

Panorámica de São Paulo

Panorámica de São Paulo

Sobre la izquierda se ven las obras de un estadio grande (por confirmar).


Por cierto, los raros eran los gaúchos, ya que que en el vuelo desde São Paulo si hablaron en inglés y portugués  todas las instrucciones. 



Llegada a Iguaçu
Un vuelo corto, la llegada es muy linda. Sé que ahora si hace calor, hacen 28 °C afuera; llegué a las 3 p.m., supongo que al medio día será más caliente. Lindo clima para estar de mochos, sabíá que acá los iba a usar. Les comparto una foto aérea de la llegada.

Llegando

Sobrevolando las cataratas.


Del aeropuerto, es una cosa muy chiquita, capaz que es el más chico en el que he estado. Sin wifi, ni aire acondicionado y sólo tres tiendas de shoppong y dos para comer. Si necesitan hacer una llamada, deben comprar una tarjeta, porque sólo hay un teléfono público y no funciona con monedas. Grave.



Apunte extra
En el avión de São Paulo a cataratas me di cuenta que en portugués "sobremesa" es el postre. Con razón nunca nadie me entendía cuando pedía cerveza para el almuerzo, pidiéndo cerveza de sobremesa. Qué puta güeva, jajajaja. Adieu!

La salud del viajero

Esto de viajar siempre es duro, al menos viajando así. Nunca estando más de 3 noches en la misma cama.

Lo más duro creo, es la comida. Yo en Medellín soy estricto con mi dieta, no por mantener la línea (mentiras, obvio que si), sino por la gastritis. Por eso es importante cuidarse, comer cada 2 horas y una cantidad de frutas tremenda, que ayuda mucho a la salud.

Con eso en el viaje me ha ido terrible. Es imposible comer las seis veces que normalmente como en Medellín, tocan tres y tres pésimamente balanceadas. El desayuno, lejos de mi chocolate negro, con galletas y queso, pasó un pan y café. Por Dios, así me tome 2 litros de café al día en Colombia, nunca desayuno con café, porque es mortal para la gastritis. Bueno, llevo un mes con ése pésimo desayuno y de la gastritis ando terrible, con ganas de vomitar todo el rato.

También con la comida, si bien procuro cocinar, ya que es más barato, es terrible, al menos una vez al día come uno en la calle, con aceite que quizá no es el de la mejor calidad y quién sabe cómo sean las condiciones de salubridad, que así sean altas, un mes comiendo distinto cada 3 días es terrible para la flora intestinal. El hombre es de costumbres y mi colón no se ha acomodado a nada, menos a Buenos Aires, que la cocina no dista mucho de la que se hace en mi casa.

Pero bueno, eso es lo interesante del paseo, pero si hay coas de salud que son más mías, no de todos los viajeros. La primera fue la gripa que pesqué en Baires, por caballero y ponerme a prestar el abrigo como a 2°C. Ésta me la banqué en Buenos Aires, pero en Montevideo, después de un día dónde caminé como 25 Km me mató y me tumbó a la cama con la fiebre más horrible del mundo. Sólo me sacó de la cama ir a una farmacia, donde la señora que vendía me automedicó y me dio unas pastillas que me aliviaron.

Igual, el cuerpo siente el cansancio de dormir un mes mal, y no logra nunca conciliar más de 2 horas seguidas sin que me despierte, revise la hora, tome agua y vuelva intentar dormir. Creo que esa tranquilidad, o la falta de ésta, está representada en dormir con desconocidos tantos días seguidos. Hay que estar mosco, porque uno nunca sabe.

Ya la otra, y es la que más me está matando, es la falta de deporte. Si bien un día lo logre hacer en Baires, y fue súper genial, ahora me está haciendo mucha falta. La rodilla más mala pode a gritos gimnasio, fisioterapia; tanto es así, que la platina que tanto me molesta, y que suele cortar desde adentro en tres puntos, o sea los clavos, acá me cortó en los tres a la vez, con un dolor terrible. Yo sé cuáles son los tres puntos, pero nunca me había cortado en los tres a la vez. Cuánto dolor en la pata mala.

Igual, ya con éste avión a São Paulo se hace notable que el viaje se está acabando. En la tarde a Foz du Iguaçu, el viernes a Puerto Iguazú y el sábado en la noche, y por avión, a mi Buenos Aires querido (léase en voz de Carlos Gardel).

Ya en la última semana en Baires, algunos pendientes:
-Ir y volver a Rosario el mismo día
-Ir al zoológico de Luján
-Ir a un boli, otra vez
-Hacer el asado de despedida
-Trotar, hacer deporte; el cuerpo lo pide a gritos


miércoles, 3 de julio de 2013

Rota Românica

La Rota Românica es un circuito turístico en Rio Grande do Sol, el estado donde Porto Alegre es la capital. Esta ruta turística está compuesto como por 15 villas que son esencialmente alemanas o italianas, son fundadas por estos, y éstas vienen con la cultura, arquitectura, comida y hasta la lengua.

De ayer, considerando que ya conocía lo que en semana hay para hacer en Porto Alegre, y mirando el mapa de las cosas turísticas, decidí irme a algún pueblo cercano a ver qué tal.

Las opciones para ir son muchas, la ideal, si uno está acompañado es rentar un vehículo y hacer toda la ruta, ya que hay pueblos que están a más de 200 Km desde Porto Alegre. Considerando que estaba solo, que rentar un vehículo sólo desde mi bolsillo era costoso, decidí entonces ir a uno de los pueblos más cercanos.

Mirando luego en el mapa y en wiki decidí ir a un pueblo llamado Novo Hamburgo, que por el nombre, sonaba claramente alemán, otra razón más para ir, ¡un idioma que si conozco!

Bueno, la llegada fue fácil, Porto Alegre tiene un "metro" que es más bien un "tren de cercanías" ya que conecta la terminal de buses, el aeropuerto de la ciudad, con los pueblos aledaños, entre estos, Novo Hamburgo que es el fin de línea. El costo del ticket de tren es regalado, 1.7 reales (como 1.700 COP, más o menos).

Así, sin preguntar nada, ni saber nada de nada (luego me pesaría) me fui para Novo Hamburgo, cargado de ganas de hablar alemán. Tras una hora en el tren, llegamos a la última línea; oh sorpresa, no estaba en Novo Hamburgo, el tren aún no llega hasta allá, sino que quedé en la mitad de la nada, como a 7-8 Km del pueblo.

Al no saber qué hacer, y no saber el idioma, hice lo que cualquier cristiano haría: seguir a la multitud. Siguiendo a ésta, terminé montado en un bus que decía centro y que me cobró 2.7 reales. En el bus yo si no sabía que hacer, ya que de idiota (y perdonarán la expresión) dejé los gran malparidos audífonos de mierda en el hostel, y sin música yo no funciono. Igual, en el bus, no sabía qué hacer, y como no preparé el viaje, no tenía ningún registro del mapa de Novo Hamburgo en el celular.

Tras como 20 minutos mirando pa'l techo en el bus, llegué a algo de dónde se podían ver techos como en triángulos, como de Alemania del norte, así que ahí me bajé.

Efectivamente, había llegado a Novo Hamburgo y mi primera impresión era como cuando uno va a Don Matías, "por qué todos tan rubios y yo pelinegro :(". Allá si que me sentía extranjero, ya que todos eran rubios de casi 180 centímetros o más, y yo con mi 1.75 me sentía un enano; igual, y como en Fn Matías, todos hablaban portugués, no alemán... Scheiße!

La arquitectura del pueblo igual, demasiado linda, lastimosamente no pude tomar casi fotos. De necio, allá llené las 4 Gb de fotos, y no había llevado otra memoria SD, así que fueron pocas las fotos que tomé, las cuales acá les comparto algunas.

Iglesia en Novo Hamburgo

Tejados un tanto hamburgueses, típicos en Novo Hamburgo

Otra vista de la Iglesia

Con respecto a Novo Hamburgo, además de que hay un resto de arios, es que son conocidos como la capital del calzado del país; casi todos los zapatos en Brasil se hacen en esta ciudad, con alta calidad y bajos precios (por momento recordé la historia de Adidas y Puma, que son alemanas). Una lástima no haber llevado más plata, pero se veían botas desde 30 reales: atención niñas, acá, sí o sí, tienen que venir a comprar zapatos, capaz que llenan una valija de 70 litros con sólo zapatos y por menos de 1000 reales (1.000.000 COP).

Del alemán, quedé aburrido. Por ahí vi en la calle un restaurante medio alemán y fui allá. La llegado fue horrible, porque me tocó preguntar en mi básico portuñol cómo llegaba a cierta calle. Afortunadamente me hice entender y llegué al sitio. La comida allá era típica brasileria, de lo cuál no me quejo. Fue un almuerzo con muchas garaotas (ya calmé el antojo de frisoles). De alemán, bueno, el dueño era del pueblo, pero si hablaba alemán (un dialekt rarísimo) y con él hablé como 5 minutos y me contó lo que ahora sé y escribí sobre Novo Hamburgo. Qué lindo fue tener una conversación donde ambos nos entendíamos, para lavarse la frustración del portugués.

Finalmente, ya me devolví del pueblo, un pueblo lindo, seguro, limpio, lleno de gente amable y linda, porque tenía una cita pendiente con Porto Alegre, un atardecer a las orillas del lago. Dicen que en Brasil los mejores atardeceres se ven en Porto Alegre. Puede ser cierto, se vio muy lindo, pero sin ser grosero, he visto mejores; casi cualquiera en la costa caribe colombiana es mejor, pero ya que Brasil no tiene costas mirando al occidente, por eso éste es el más lindo. Les comparto una foto.


Atardecer en Porto Alegre.


Reclamos
Ayer un par de niñas me hicieron el reclamo de que hablé de mujeres y no de hombres; venga, yo no de hombres no sé, ni quiero hablar, pero si les puedo decir, sin sonar gay ni afeminado, que son pintosos, tanto en Argentina, Uruguay y el sur de Brasil. Si vienen acá a conseguir novio, me traen a la hermanita de él pues ;)

La postal de Brasil
Ayer hablaba de lo parecido que es Porto Alegre a Medellín; no es sólo la ciudad, sino que los países son reparecidos. Sin mirar listas internacionales, porque eso siempre está súper maquillado, la realidad es que Colombia y Brasil son reyes en la desigualdad, despilfarrando en sandeces y la gente muriéndose de hambre.

En el resto de América, ves pobreza, pero es equilibrada (no sé com está México ahora, pero en el 2001 era igual de desigual que Colombia y Brasil); o la gente es pobre, o es acomodada o tiene un estilo de vida de clase media alta, igual, me ha impresionado la cantidad de miseria que podés ver en éste país, cuando a 5 metros ves pasar un Porsche; por cierto, ésta ciudad se dio el lujo de financiar dos estadios mundialistas (ampliación del Beira Río y el Gremio Arena), con capacidad para más de 60.000 espectadores cada uno, sabiendo que la FIFA sólo iba a usar uno de los dos, ¡qué desperdicio de dinero!

Me despido con una postal que vi en Internet y que explica porque fueron tan violentas las manifestaciones en contra de la Copa del Mundo. Adieu!

Foto (memedeportes.com, 2013)


martes, 2 de julio de 2013

Brasil e Porto Alegre

La llegada al gigante sudamericano fue vía tierra, saliendo desde la hermosa Punta del Este. El viaje es bastante tranquilo: te montás al bus, ahí te piden tu pasaporte y te relajás y dormís, ya que estás viajando de noche. Ya, los funcionarios de la empresa de buses se encargan de aduanas e inmigraciones, por lo que es demasiado tranquilo y poco traumático; lo único que supe es a las 11 p.m. me monté en el bus, que a la 1 a.m., más o menos, se hizo el cruce de frontera, y que finalmente, la llegada a la terminal de bus, Rodoviára, fue a las 8:15 a.m.

Porto Alegre en si dista mucho del paraíso hippie de Punta del Este; sin violencia y dos mares a dos minutos caminando cada uno. De hecho, apenas llegué a Porto Alegre me sentí mucho en una Medellín.

Y las similitudes son bastantes, primero la arquitectura es moderna, con uno que otro edificio antiguo, y muchos árboles y zonas verdes en la ciudad. Segundo, al igual que los paisas dicen que son paisas antes que colombianos, acá los gaúchos dicen "primeiro é gaúcho e depois brasileiro".

Además de todo, ambas ciudades son esencialmente fuertes en bancos, en industria, en educación, en servicios, y quieren ser turísticas, pero no les queda muy bien aún el traje de paraísos turísticos.

Eso lo sentí cuando llegué, simplemente, ni siquiera encontré donde cambiar dólares en la misma terminal de transportes, ni en las zonas aledañas; luego cuando caminé y leí en internet, lo confirmé; esto no es ni malo, ni bueno, simplemente hay ciudades turísticas y otras que no. Todas tienen su encanto.

Bueno, ahora después hablo de mis problemas con el idioma, pero de la ciudad como tal, creo que la mejor manera de conocerla era por el "city tour en bus", y fue lo que hice. Buena elección.

Entonces la ciudad tiene muchos parques, zonas verdes, universidades, hospitales y barrios bohemios. El tour te lleva por todos y si uno se sienta en el segundo piso, puede tomar excelentes fotos, las cuales les compartiré a continuación.

Centro histórico de Porto Alegre

Plaza de mercado de la ciudad.

Vista del lindo Lago Guaíba, que baña a la ciudad por el oeste.

Uno de los ríos que alimentan al lago y cruzan a Porto Alegre

Parques y zonas verdes en Porto Alegre

Túneles verdes de Porto Alegre (así los llaman de hecho)

Catedral, la más grande del sur de Brasil.

Creo que por lo que entendí, ya prácticamente conocí lo lindo de Porto Alegre, me quedarían faltando las fiestas y ferias, pero estas son más de los fines de semana, no de un martes. Dado a esto, algo que ya sabía, voy a intentar ir a un pueblo cercano, creo que uno alemán que hay muchos muy cerca y son espectaculares de lindos; además el idioma...

Falando português
La embarrada, ya lo sabía. El portuñol sólo funciona si la otra persona tiene algunas nociones de castellano, de lo contrario no va a funcionar, y al ser esta una ciudad poco turística, ni castellano ni inglés.

Inicialmente hice un portuñol hasta mañoso, decía palabras es castellano, francés, italiano y catalán hasta que de pronto me entendían con lo básico, izquierda, derecha, cuántos metros, cómo llego; igual un desastre. Es demasiado frustrante que nadie te entienda y no entender a nadie.

De hecho, llegó a tal punto la desesperación, que no fui capaz de pedir una cerveza a la hora del almuerzo; o muy mala leche el mozo, o mi pronunciación de "cerveja" es terrible.

Y una anécdota con el "City Tour", éste me salió en portugués (decía que era en los 3 idiomas), pero me ayudo para entender un poquito de vocabulario y del acento gaúcho. Sirvió para calentar la oreja(?).

Igualmente, el consejo es que logren pillar wifi. Acá nadie habla portuñol, castellano o inglés; Google Translate y la bendición.

La gente
Es gente de ciudad, hay de todo. Gente muy linda, rubia de 1.90m, claro, de la ascendencia alemana que es muy pura al sur de Brasil. Pero también hay morenos, que son muy distintos que los que hay en Colombia, son como más morenitos; quizá es por eso que los de acá si son buenos jugando fútbol.

Y si preguntan de las mujeres, acá son muy lindas, y creo que más del prototipo del que gusta en Medellín, de cara linda, maquilladas y con tetas y culo; personalmente, o sea que a mi gusto, me gustaron más las porteñas, que son más desarregladas, de cara muy linda y sin culo ni tetas.

Como sea, comparación con Perú no tiene sustento, tanto en Brasil, como en Uruguay y Argentina si hay gente linda en la calle, descansa a los ojos.

El clima
Asqueroso, uno no sabe cómo vestirse. Antes que todo, la humedad, después, en la mañana hacen 2°C y mucha neblina, en la tarde hacen 22°C, calor y nada de sombre, porque no hay nubes. Bueno, no es asqueroso, pero uno no sabe cómo debe vestirse.

La neblina en horas de la mañana en Porto Alegre.


Gastronomía
La gastronomía de acá es demasiado chévere. Toda la ciudad está llena de rodizios, vos pagás y comés todo lo que podás, y como todo es cultural, acá nadie es un marrano comiendo como un barril sin fondo. El sabor es delicioso, hoy fui a uno que tenía parrilla y valía 12 reales (6 dólares), pero no comí nada de carne.

Mi almuerzo, y algo genial de haber llegado a un país que tiene zonas que no están en invierno, fueron como 7 kilos de frutas: banano, sandía, mandarina, uva, melón, papaya, maracuyá, kiwi, … bueno, tampoco fueron 7 kilos, pero me comí las frutas que no había visto en semanas. Además había caraotas, con arroz blanco, mucha ensalada, garbanzos. Muy rico todo, lo malo fue lo que pasó con la  cerveza y terminé tomando un moresco.

Y obvio que ya probé las gaseosas de acá, sólo les puedo decir que la Coca Cola es verde y no sabe tan rico, y que la Guaraná es deliciosa. Vamos a ver si les llevo, aunque hay varios que obvio si tendrán su Guaraná en Medallo.

Coca Cola verde, algo como que no cuadra.


Guaraná Antártica

También ya probé el mate gaúcho, que se llama "chimarrão", es de un sabor rico, pero me quedó gustando más el uruguayo que es el menos amargo de todos.

Igual sólo llevo medio día acá y vamos a ver qué más aventuras gastronómicas me llevo en la calle, que por cierto ya ubiqué el Pub de rigor para ir a ver la "Taça Libertadores" en la noche. El Pub se llama Grogan Pub, dicen que es el mejor de Porto Alegre; mirando su carta, tiene más de 125 cervezas, aunque la mejor, la Guinness está agotada. Vamos a ver qué tal es para ver fútbol.

Durante el Happy Hour en el Pub; con éste va un mes desde el primer pub del viaje, el Monalisa en Cartagena.