Para llegar a ésta hay básicamente dos maneras, en tren o en vehículo (bus, carro, etc.); para la ida en esta ocasión nos fuimos en tren, un tren medio calentón, pero barato.
¿Por qué medio calentón? Por la ruta. El tren se va toda la ruta al sur y pasa por Avellaneda, Sarandí, Quilmes y muchos pueblos medio pobres, de hecho, yo ya conocía Avellaneda y me sentía como en los barrios calientes de Bello, y sólo puedo decirles que Avellaneda era más frío de todos.
Entonces todo ese trayecto de tren te vale 2.85 pesos, menos que 1.000 COP (por más de 60 Km y unos 90 minutos de viaje). Lo caliente es que gente de todo tipo se sube y se baja al tren y siempre se montan personas que dan miedo, en especial cuando cargás un iPhone en el bolsillo, una cámara más cara que el iPhone. La solución es fácil, hacerse el malo, todo el viaje de manos cruzadas y de gafas oscuras. No aparentar nada ni sacar nada de valor.
Ya la llegada a La Plata si es linda; La Plata es una cuidad chica muy linda muy tranquila. Ésta, prácticamente es una ciudad dormitorio de la gente que trabaja en Baires o está llena de estudiantes, ya que allí está la Universidad Nacional de La Plata, una de las mejores del continente y que cuenta con más de 120.000 estudiantes.
Llegada a La Plata (Foto: Juancho Serrano)
Algo que se puede decir de La Plata, es que ésta es muy tranquila. No vive en el vértigo que vive Buenos Aires, es más silenciosa, menos ruidosa, más limpia que Buenos Aires. Esto hay a personas que les gusta, a otras que no tanto, pero siempre cae bien salir unas horas del vértigo, donde a nadie le importás nada.
Pero extrañamente, La Plata, así sea tranquila no es para nada lo que uno llamaría un "moridero", la ciudad tiene su vida, sus eventos, hasta su mística. ¿Y cómo que mística? Bueno, dicen que la ciudad está llena de símbolos masones, y en verdad uno cree que si es así.
Antes que todo, tal vez lo que más recuerde la gente de La Plata es su catedral, una catedral impresionante, grande, imponente, la cuál está ubicada en el casi centro geográfico de la ciudad, ciudad que vista desde arriba forma un cuadrado perfecto, con centro en la plaza donde está la municipalidad y la catedral.
Catedral de La Plata.
Centro geográfico de la ciudad.
Pero como se ve lo de la masonería. Bueno, la gente lo dice, además en la plaza central se pueden encontrar cuatro guardianas, una por cada estación. Además de las vestimentas de estas guardianas, bastante provocativas y salidas de tono para guardar una catedral, mirándolas detalladamente, se puede ver como le hacen gestos a la iglesia. En la foto está la guardiana en ropa de otoño y sin foto, detrás de ésta hay un arquero, con su arco y flecha (no uno de fútbol) que le está apuntando directo hacia el altar de la catedral.
"Otoño"
Además la ciudad en su estructura es bien extraña, cada 6 cuadras hay una rotonda y un parque en cada una de éstas. Yo no soy el más experto en la masonería, pero igual, cuando le dicen a uno que algo es masón, a uno le queda la duda; además siempre se siente esa mística extraña, como algo extrasensorial que lo hace sentir a uno que en realidad si es así.
Plaza Italia en La Plata
Dejando afuera la masonería, no vaya a ser que me vayan a mandar silenciar, otra de las cosas bonitas que tiene La Plata es "el bosque", como a las afueras de la ciudad. El sitio es un bosque y enclavado a éste, hay un estadio de 25.000 personas, apodado cariñosamente "el bosque". Lo lindo, es el ambiente brumoso y húmedo que se siente en el sector, además que está lleno de museos y otras facultades de la universidad.
Asado, costilla de res a la parrilla.
Vacío; debe llamarse así porque quita el vacío del estómago.
Ya finalmente la noche terminó tomando cerveza y entre amigos. En la última foto, estábamos Laura, Felipe Suazo, novio de Laura y un chileno rebuena onda, no todos son como los de migración, Juancho y yo. Una noche chévere en buena compañía.
Amigos.
Y de la devuelta, un bus va de La Plata a Buenos Aires por 15 pesos y tarda unos 45 minutos, dejándote o en la estación de Retiro, o sobre la 9 de julio, en un punto donde se te haga cómodo. No dejen de visitar La Plata cuando vengan a Baires, tanto es así, que es mi segunda vez acá y siempre lo recomiendo.











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