miércoles, 12 de junio de 2013

Cusco

¿Cusco o Cuzco? Bueno, nadie me ha podido dar respuesta a esta pregunta, sólo que de un día a otro le habían cambiado el nombre y que ya, ya está.

De Cusco tengo varias cosas que decir. La primera es que no me gustó la primera impresión, pero claro, con hambre y llegar a una estación de buses a medio terminar en medio de un fuerte aguacero a 3500 msnm no es nada chévere. Afortunadamente luego todo mejoró.

También que me pasó algo llegando a hostel, y era que en el barrio colonial donde estaba ubicado, no había acceso a taxis, porque la calle amplia estaba en reparación o algo así, entonces tocaba caminar 200 metros, bajo la lluvia y en un lodazal tremendo. Otro punto negativo.

Del hostel todo si estuvo a la maravilla. El nombre de éste era Pisko & Soul; un ambiente esoectacular, con una sala de estar muy grande para que unas 8-10 personas se pudieran sentar en ésta a hablar, además que tenía otra pequeña sala donde se servía el desayuno con 4 mesas. Del las camas, normal, estaba en la parte alta de la litera (en Lima quedé en cama sencilla, no litera); bueno, última vez que la escojo, es muy incómodo tratar con tu maleta en una superficie a más de 1.5 metros del piso.

También tengo que agradecerle al hostel que fue un lugar amable para que yo viera el Colombia-Perú, además de a algunos gringos que allí también vieron el partido les hizo gracia ver cómo es que un colombiano vibra con el fútbol. Más adelante volveré con otro detalle del hostel.

De lo que hay para hacer en Cusco, es difícil de entrar todo en detalle, ya que sólo estuve como 1.5 días, pero alcancé a conocerlo casi todo, creo. Gran parte del centro histórico se desarrolla al rededor de la Plaza de Armas, un lugar muy bonito y con muchos lugares para sentarse y tomarse un café o un té de coca.

Atardecer en Plaza de Armas con arco iris de invitado especial.

Vista panorámica de Plaza de Armas

Hay también en la ciudad muchas ruinas y sitios históricos para conocer, pero por alguna razón o no puedes entrar por no ser peruano, o la entrada es tan costosa, que ya ni siquiera quieres entrar; les reseñaré dos de estos sitios.

Monumento a Tupac Amarú

El primero eran unas ruinas, como a unos 5 minutos de la plaza de armas, muy lindo, pero no te dejaban entrar, así que sólo podías tomar algunas fotos.

Ruinas en museo de sitio Arikancha

El segundo era un mirador conocido como Cristo Blanco, pero la entrada era absurda: 150 soles, sin guía ni nada por el estilo. Fue una lástima porque uno siente la frustración de haber quedado sólo a 5 minutos de la cima de la montaña, pero que es un robo pagar toda esa cantidad de dinero. En realidad, los 150 soles no sólo incluían la entrada al mirador, sino también otros sitios históricos, pero sin guía, de poco sirve que quieras caminar 30 minutos solo, bajo la lluvia buscando otra ciudad perdida inca.

También, la llegada a este mirador es muy traumática, o al menos en mi caso así fue. Ése día había caminado yo unos 4 o 5 kilómetros, cuando nuevamente llegué a la Plaza de Armas y de ahí comencé la escalada de la montaña para llegar, sólo para devolverme de la entrada. Lo que no fue malo, es que 1 minuto antes había una pequeña plaza con una iglesia con una panorámica tremenda de la ciudad; fue desde allí donde aproveché y saqué fotos de la ciudad, en medio de un cansancio tremendo. 



Algo para recordar: si bien por haber vivido en Bogotá, a mi no me da soroche fácilmente (de hecho sólo me dio una vez, en la reserva natural del volcán pichincha a 4200 msnm y después de haber trotado como 2 Km), pero otra es que no me cansé, y a los 3500 msnm que se está mandando Cusco, caminar 6 Km en un día te destroza los pies. Ya saben, que cuando vengan a Cusco, tómense sus tés de cocas para bajar el soroche y si se cansan fácilmente, es perfectamente normal.

De lo que me quedó faltando de Cusco, tal vez entrar a los museos y salir de shopping. Cuando vuelva, haré estas cosas.

Ruta gastronómica
A diferencia de Lima, en Cusco no me estrellé casi con la comida, de hecho me fue hasta bien con ésta, sólo siendo un almuerzo medio estrellado.

Primero lo primero, el desayuno en el hostel por fin fue algo decente con jugo natural y huevos, ¡por fin! En la foto que se puede ver, además se puede ver el sobrado de una carne de res que me había cenado la noche anterior, que la porción había sido tan grande que había reservado la mitad para el desayuno.

Desayuno, el primero rico en una semana viajando.

Del almuerzo en Cusco, fui a un sitio donde servían alpaca (la alpaca es la llama chiquita, de la cuál sacan lana y comida). Además de esto, el restaurante era medio fancy, medio play, y la alpaca te llegaba servida sobre una piedra caliente, donde se seguía cocinando (recordé el restaurante Fogón de Piedra, en el Hotel Intercontinental en Medellín). Además ésta venía acompañada con una guarnición rara, unos granos de la región. De tomar el menú incluía un pisco sour y el postre era de bananos en su jugo, con más pisco, como para salir ya prendidito del lugar.

Alpaca en fogón de piedra.


De la comida, me reservo para el final un comentario más.

Vida nocturna
En realidad no rumbeé mucho en Cusco, ya que el lunes estaba cansado de las 21 horas de bus y el martes debía acostarme temprano para poder levantarme a las 2:50 a.m. para poder salir a Machu Pichu.

Sin embargo, ambos días fui al mismo sitio. ¿Por qué? Porque era un pub y tenia Guinness. Suficiente para que yo fuera allí y disfrutara de mi cerveza favorita. Del Pub les puedo decir que está muy bien ubicado, en toda la Plaza de Armas y que se llama Paddy's. Éste es entonces el pub con administración irlandesa más alto del mundo (a 3400 msnm o 11156 ft), o al menos eso dicen ellos. Además, el sitio era como todo buen pub, un sitio para tomarse una cerveza y pedir un mecato o algo para picar.

Igual, no rumbeé más y punto. No se puede salir a desjuciarse 7 días a la semana, me quiebro.

El rincón parisino en medio de los andes
Cerca del hostel, como a media cuadra, siempre vi un sitio que estaba abarrotado de gente hablando francés, desde muy temprano en la mañana y hasta altas horas de la noche. El sitio era un lugar de crêpes.

Creperia La Bohème, entrada.

Entonces un día, iba llegando al hostel y me metí allí para comer. El sitio era muy acogedor (recordemos que estrecho es cuando algo es estrecho y feo, y acogedor es cuando es estrecho, pero familiar y bonito, MS). Uno de los dos días que fui, pedí un crêpe muy francés, au chocolat et fromage (chocolate y queso). Éste no estaba en la carta, pero el chef se alegró que lo haya pedido y me lo preparó muy amable y profesionalmente.

El sitio me gustó tanto, que el segundo día, después de llegar de Machu Picchu, llegué al mismo sitio, pero ahora a pedir otro crêpe, pero ahora si con una copa de vino, en un ambiente tan parisino, que hace desconectarse momentáneamente de que estás en el tercer (cuarto) mundo.

Preparación de un crêpe

Nota. Doy fe del servicio, del excelente servicio, si hablas en francés en el lugar. El sabor será el mismo, pero no tendrás el mismo ambiente hablando inglés o español. Recordemos que es ambiente parisino ;)

Y con esto me despido. Próxima parada, jueves: Puno - Lago Titicaca - Bolivia. Viernes: Tacna - Arica, y si el bus alcanza a llegar, llegar al tercer (segundo) mundo y a Santiago de Chile, sino será el sábado.

Apuntes varios
1) Cusco se me parece topográficamente a Manizales, muchas lomas, una cuadra a geces sube, y luego baja; además la manera de llover es similar, fuerte. Sólo que Cusco no tiene mujeres lindas y Manizales si.

2) La bandera de Cusco se parece a la bandera del orgullo gay.

Una calle cualquiera en Cusco.


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