sábado, 15 de junio de 2013

Siempre es mejor montar en avión que en bus

Simplemente por sentir el nivel de importaculismo de la gente, el silencio, la soledad de un aeropuerto,
la nostalgia que estos monumentos de concreto albergan,
la frialdad y profesionalidad en su servicio, con la cordialidad fingida del mismo.

Todo hace parte, se complementa y se aumenta, cómo todo en la vida,
con los pequeños detalles, esos que dan sonrisa de idiota,
de esos que generan mariposas en la vía de conecta con la boca.

Y es por eso que amo montar en avión, así sea caro e incómodo,
que la comida sea poca y de sabor de hospital;
y si es un vuelo intracontinental,
ni a pizca de alcohol te van a convidar.

Amo montar en avión, porque el momento de despegar me llena de felicidad,
de mariposas en la panza y la adrenalina propia de otros momentos,
donde la felicidad está asociada a ésa inyección de endorfinas en la cabeza;
tras 6 despegues en 15 días, la felicidad se aumenta cada vez más.




No hay comentarios.:

Publicar un comentario