miércoles, 26 de junio de 2013

La Buenos Aires gastronómica, de amigos y fiesta

La gastronomía en Buenos Aires no tiene calificativos, desde lo barato hasta lo caro, todo es delicioso; desde lo comprado en un carrito de panchos, hasta lo que se cocina, hasta el restaurante conocido, todo es de un sabor que hace considerar a la gula como algo del día a día.

A continuación, voy a hacer una pequeña descripción de algunas de las delicias gastronómicas con las que me he deleitado en los últimos días.

El chori
El chori, el choripán; la simpleza hecha sabor. Ésta no es nada más que un chorizo de carne vacuna argentina, asado en en una parrilla, partido en dos y servido en un trozo de pan francés y acompañado con chimichurri.

Choripán con Coca.

Los choris (y no confundir con un choripete, aunque también), se pueden encontrar en casi todas las esquinas de Buenos Aires, es tan versátil que se puede encontrar en un puestico de comida callejera, como en restaurantes. El de la foto me la comí en La Rural, un centro de convenciones ubicado en Plaza Italia. Me valió, con la Coca Cola unos 24 pesos y ni si quiera le puedo comparar en sabor con cualquier chori que me haya comido en Medellín; ya que éste es un 9, los que se ven en Medellín, cerca al Lleras, se llevarían un 5.5, máximo.

La milanesa
La milanesa es simplemente carne apanada, pero acá, ésta tiene mucha fuerza y también se encuentra en todos sitios. En Baires podés encontrar milanesas de res, pollo y pescado, aunque creo que las de res les quedan mejor (pero nunca probé las de pollo y pescado).

Milanesa de res con muzza; al fondo, milanesa de pollo con chedar.

Además, no te sirven la milanesa y ya, sino que hay muchos acompañantes y éste te lo ponen sobre tu almuerzo; es decir que si pedís una con muzzarella, te derriten un pedazo como de 200gr (sin hambre) sobre la carne, ¡es delicioso!

Dependiendo del sitio, una milanesa puede valer 15 pesos, en la calle, en un carrito de panchos, o unos 60-80 dependiendo de lo elegante que pueda llegar a ser el restaurante.

Pizza y comida italiana
Para nadie es un secreto que la mitad de los porteños, que la mitad de los argentinos, son de ascendencia italiana; y si no lo sabían, no les voy a pedir a que se sienten a ver fútbol, pero si miren las formaciones de los equipos de acá y van a ver la cantidad de apellidos italianos que hay.

Ésta gran influencia italiana ha llevado a que en Buenos Aires se encuentre comida italiana en cada esquina, y que la calidad de ésta sea espectacular, ya que combina la base italiana y la mezcla con muchos elementos argentinos; acá es donde la gula empieza a aparecer, y recuerdo que en mi última visita a Baires, subí como 7 u 8 kilos en 12 días.

Pizza con vino. Menú para 2, con un costo de 35 pesos.

Una recomendación que no deben desaprovechar, es ir a cualquier pizzería, todas son buenas, todas son deliciosas, todas hacen dejar a Olivia (el último sitio de moda para pizza en Medellín) como una pizza maluca. No soy experto en cocina, pero acá las pizzas llevan ya la cantidad de orégano y pimienta perfecta, además de otro aderezo que no he logrado identificar (y fijo ése es la clave).

Finalmente, recuerden acompañar la pizza con vino, creo que los vinos valen casi como las gaseosas; el de la foto era un Cabernet Sauvignon mendozino, y en su botella de 1.25 litros, el valor era de 20 pesos.

Los alfajores
Todos conocemos los alfajores, y los de acá son deliciosos. No sé, hay quizá unas 20 marcas distintas (sin exagerar). Yo alcancé a probar 4 o 5, pero finalmente me casé con una marca, la de la foto; ¡es delicioso, tiene como chips de chocolate!

Alfajor pepitos

El mate
El mate no es para todos. Yo recuerdo que lo probé en el 2006 y tomé hasta que boté la bombilla (el pitillo, sorbete, pajilla, popote; como le entiendan). Para tomar un mate se necesita el mate que es el tarrito, la bombilla que es con lo que tomás, la yerba mate y un termo para almacenar agua caliente.

Mate.


Lo lindo del mate es como éste une a la gente; no es que todos los amigos lleven su mate a una reunión, sino que hay un sólo mate y alguien que lo prepara, y luego, todos van tomando, mientras que el cebador va agregando agua caliente cada vez que sea necesario.

Entonces, uno ve gente tomando mate en la oficina, en la cabina de radio, en los parques, en casi todos lados. A mi personalmente, me gusta el sabor y la sensación que da éste, además no puedo negar que el mate me ayudó durante un par de resacas que tuve en Buenos Aires.

Los asados
Es tal vez la máxima tradición argentina, y por lo que más son reconocidos gastronómicamente a lo largo de todo el mundo. 

No hay mucho que explicar de un asado, así que sólo les compartiré un par de fotos. Para añadir, acá son muy baratos, además de que la carne es deliciosa; además la carne te la venden ya en cortes gruesos, lo cuál facilita a que los jugos y sabores de la misma se conserven, bien sea en un asado tradicional, al carbón, o hasta en alguna carne que se cocina para el almuerzo.

Asado.

Cocina en casa.

En una tarde cualquiera
Igual se almuerza tarde en Buenos Aires, pero como se cena tarde también, siempre hay espacio para comer algo en la tarde.

En la foto, fue en un café típico de Baires, sólo que no pedí café. Me hice mi tarde tomándome una cerveza servida tan elegantemente (como Champagne) a pesar de los 7°C que hacían afuera, que me sentí hasta mal de no tener con quién compartirla en ese momento. Además de la bebida, pedí una media luna de jamón y queso y una ensalada de frutas. 

Una tarde en un café, sin tomar café.

Lo triste si fue la ensalada; bueno, el menú decía que era con frutas de la temporada y eso fue lo que llegó; eran como 3 manzanas y dos pedacitos de naranja, algo de kiwi, y ya. No importó, mi cuerpo pedía fruta y ésta supo a gloria.

Siga la vaca
Éste es un restaurante muy conocido en las riveras del río de la plata. El porqué es muy sencillo, es un restaurante tipo "todo lo que puedas comer", y considerando que es sobre parrillas y comida argentina, hasta para los flaquitos es una experiencia que lleva a comer como un marrano. Les relataré como me fue allí.

Antes que todo, el restaurante ha crecido tanto, que ya hay 5 sedes, 4 en Baires y 1 en Miami. Yo fui a una en Baires, ubicada en la Costanera, aunque la principal es en pleno Puerto Madero. En internet averiguan los precios, ya que varían si es de almuerzo o cena, y del día de la semana (es más barato en hora de almuerzo, de lunes a jueves). Por todo lo que comí, yo pagué 155 pesos, 105 de la comida y 50 de dos botellas de un excelente tempranillo mendozino; sin embargo, los 105 pesos incluyen jarra de gaseosa o de cerveza.

Para mi, fue como almorzar tres veces el mismo día, todo un Max Power, acostumbrando dos o tres almuerzos XD.

El primer almuerzo, fue uno muy típico mío, un poquitico de carne blanca, mucha ensalada y quesos. Hay barra libre de ensaladas y quesos, y para mi, que no me comía una ensalada desde Medellín, por allá el 4 o 5 de junio, fue delirante :D

Primer almuerzo, una típico mío en tamaño y variedad.

El segundo almuerzo ya si fue exagerado, pero delicioso. Ya para éste si me olvidé la barra de quesos y ensaladas y fui directamente a la parrilla. Allí pedí una porción de costillas de cerdo (como 8), otra de costillas de res (a las que llaman asado y me dieron como 4), un chorizo y unos 150 gr vacío (sobrebarriga a la parrilla).

Segundo almuerzo.

Ya después de tanta comida, y de un par de vinos para digerir (por eso preferí el vino y no alguna bebida con gas), fui por mi tercer almuerzo. El tercero era un pedazo como de 200gr de Colita de cuadríl y otro chorizo. Qué montón, a lo bien.

Tercer almuerzo. Juro que no había comido tanto en mi vida.

Y bueno, después de tanta comida, hay postre. Dios, yo que nunca como postre y comí postre: un delicioso helado con mermelada y almendras.

El postre

Bueno, ya después de ese almuerzo quedé liquidado. No por nada el día anterior no había cenado, esa mañana no había desayunado, y no cené esa noche ni desayuné la siguiente; recién me volvió a dar hambre y poca a las 4 de la tarde del día siguiente, 24 horas después del helado. Qué exageración.

El fútbol y cerveza
A la Argentina la mueve el fútbol, eso no es un secreto para nadie, y desde que Cristina volvió el fútbol público en el 2010, es más notable la importancia de este deporte para la nación; claro, hay que justificar la gran cantidad de impuestos que se están gastando para poner el fútbol en la tele pública y no en hospitales y escuelas.

Fútbol y cerveza con amigos

Entonces, antes del 2010, cuando el fútbol iba exclusivamente por cable ,y con decodificador, la gente se reunía en bares y restaurantes para ver los partidos. Ahora, como todo va por la tele pública, la gente se reúne, pero desde sus casas a ver los interminables domingos de fútbol de primera, arrancando por lo general sobre las 3 de la tarde y terminando a las 11:30 p.m.

La fiesta
La fiesta es fuerte en Buenos Aires. Lo normal es ir a un bar a la previa, o en una casa. La previa dura hasta las 2 de la mañana; bueno, normalmente en Medellín vamos hasta esa hora.

Ya a las 2, y estando algo borracho, todos salen para las discos, llamadas bolis o boliches. Yo alcancé a ir a varios, a tres en estos días. Las primeras dos veces fui a uno en Palermo, en el cual la primera ves que entré no pasé tan bien, porque entré sobrio, porque una cerveza valía 40 pesos y porque la gente con la que iba se puso a pelear y terminé como mediando una pelea de una pareja y sus escenas de celos y volviéndome a hostel temprano, tipo 4. De los bolis hay que agregar que si bien en la Argentina está prohibido fumar en los espacios cerrados, en estos sitios está permitido. Cuando uno va, sabe que va a salir oliendo a cenicero; también hay otra anécdota de este día, pero me la reservo para amigos, no públicamente.

La segunda vez si fue mejor, fue un viernes y la previa la hice en un bar donde todo el tiempo pusieron el último DVD de Soda Stereo, enterito, las más de 30 canciones; luego sonó No Te Va Gustar (NTVG), que también me encanta. Ya así salí con los oídos limpios y los ánimos altos para salir a bailar al boli. Volví al mismo boli de la noche anterior, pero esta vez fui solo. Allí cuando entré, al rato conocí una niña, rubia flaquita de ojos miel, que tenía cierto aire a alguien que ya conocía de Medellín (se llamaba Bárbara, creo, o eso me dijo); ya con ella bailé varias canciones y nos tomamos un par de cervezas y un tequila, pero de repente, no me sentía bien en esa situación y me fui del boli.

El tercer boli fue distinto. Éste no fue en Palermo, sino más bien cerca al Obelisco. A éste fui con los amigos que estudian periodismo con mi amigo Juancho y éramos pasias, costeños y argentinas. Creo que llegamos a un boli de medio/bajo perfil. Lo digo por la gente y la música; en los anteriores la música era más variada y los costos de todo eran altos: la entrada valía 80 pesos y una cerveza valía 40 pesos, 30 el shot de tequila. En este, la entrada nos valió sólo 85 pesos y era canilla libre. De la gente, en la otra había más gente linda, y en éste, los únicos lindos éramos nosotros XD.

Del último boli, hay varias anécdotas. La primera es que me sacaron tarjeta amarilla; como en los bolis hace tanto calor, yo me quité mi abrigo y ése día llevaba una camiseta del Porto, la de Jackson. Bueno, me dijeron que me abrigara de nuevo o que me sacaban del boli, jaja. De la barra libre, bueno la aprovechamos. Yo personalmente me tomé unos 22 o 23 fernets, además de que en la previa me había tomado 1.2 litros de vino. Fue una excelente fiesta que terminó a las 7 a.m.

Jaja, y cómo olvidar la música de este boli. Todo era cumbia villera; en los anteriores había salsa, Rock, electrónica, reggaeton, muy variados y para todos los gustos. Mientras que en este eran canciones de Boca, cumbia villera, y hasta volvían cumbia villera a canciones de Soda Stereo y JBalvin. Jajaja. Bien extraño el boli.


Fernet con coca, trago de fiesta en la Argentina.

Ya hablando de bares y no de bolis, Buenos Aires tiene demasiados, muy chéveres, y también fui a varios, con todo tipo de personas. Recuerdo que un día salí con unas españolas del hostel a uno como a 15 cuadras; era un bar en el cuál cuando llegamos había alguien tocando en vivo, mezclando música electrónica un tanto lounge y luego en el bar nos pusieron Rock y Rock en Español, lo típico, Beatles, Stones, Oasis, Calamaro, Soda, Eagles, el Flaco, ... , muy buena música y buena compañía hasta cerca de las 4 a.m., un plan relajado de tomar mojitos, cerveza y hablar.

También fui a otro par de bares el día del pub crowl. Ése día iba con gente que conocí ahí mismo y empezamos a hablar, pero yo no hablé mucho con los del hostel (casi todos hablaban portuñol), sino con la gente del bar. Los bares, su música, de todo mi agrado, más Rock y Rock en Español, NTVG, Blink, Nirvana, Cuarteto de Nos, Fito, The Strokes, ...

Por los bares, si me sentí a gusto con la vida nocturna, ambientes calmados, con música en un nivel de ruido que te deja hablar, el tipo de música que me gusta a mi, y de los precios, uno no se puede quejar. El litro de cerveza oscila entre los 30-35 pesos, y un coctel entre los 25-30 pesos. Perfecto. Los bolis son un tanto extraños, además que yo nunca fui de ir a discos. Igual pasa uno bien, perono es que sea el mejor plan de todos.

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